Regalar felicidad

Experimentar es la clave, de esas pequeñas cosas que resultan sin duda se nutre la vida…

¿Alguna vez han experimentado el simple hecho de regalar un poco de felicidad a alguien que no conocen y sin motivo alguno?, les recomiendo que lo hagan, se siente bien…

Hace unos días tuve la oportunidad de viajar a la península de Paraguaná, en el estado Falcón, Venezuela; un destino que tenía pendiente desde hace un rato, y por esas cosas de la vida, terminé viajando sin mayor plan y gracias a una sorpresa de mi esposa por el día del padre.

Fue un viaje cargado de muchas cosas, partí con 14 desconocidos a encontrarme con un país que creí inexistente, gente súper amable, un calor que te ahoga, muchísimo sol; animales, insectos, moluscos y arañas que jamás había visto, pero por sobre todas las cosas, emociones y nuevas experiencias que son al final de cada jornada las que me convencen de que viajar, es sin duda una fuente inagotable de conocimiento y bienestar, no solo para uno, sino para toda la gente con la que se comparte.

Para este viaje, decidí hacer algo que pocas veces he hecho con tanta vehemencia, decidí dedicarme a conocer extraños a lo largo del camino y en ínterin de cada experiencia retratarlos con una cámara #Polaroid y regalarles esa imagen, sin importar quien fuese, donde estuviese, solo tenía ganas de tener un gesto con todos estos desconocidos. ¿El por qué?, solo Dios lo sabe, sencillamente decidí experimentar…

¿El resultado?, muy interesante…

Para algunos un loco que regala imágenes; para otros una especie de mago o alquimista que tiene un aparato en las manos, en el que apareces si te mira y pisa un botón; para otros en cambio -esos de unos 6 años- el señor que tiene la cámara viaja, esa en la que apareces en un papel luego de unos minutos… Escuchar a la gente opinar sobre aquel acto, sin duda fue lo más divertido, pero lo común entre todos, era esa sensación de felicidad al verse, sobre todo aquellos quienes nunca habían tenido la oportunidad de verse en una foto, pues aunque resulte increíble para nuestras mentes citadinas, existe gente que jamás se ha visto así misma en una foto, aún y cuando pasan ya de los 60 años.

Mi experiencia, en números, puede resumirse muy fácil, 3 días y unas 140 instantáneas, que representan unos 60 desconocidos, pues de cada uno de ellos hacía dos retratos, el que les regalaba y uno que dejaba para mí, en el que sostenían la instantánea que les había obsequiado un par de minutos antes.

RegalarFelicidadSin darme cuenta estuve regalando felicidad por doquier, y mejor aún, me regalé a mi mismo la oportunidad y la buena vibra que esto genera. Realmente se siente bien, ser una fuente de sonrisas y buenas conversas para la gente que vas conociendo a lo largo del camino.

¿ Los nombres?, son tantos que escapan de mi cabeza: Pablo, León, Juan, José, Reina, Antonio, Arianana, Marcos, etc, etc, etc…

¿Las historias?, son más aún, pero siempre hay alguna que no puedes sacar de tu cabeza… Como la de Yuli (en el centro de la imagen que acompaña a este post) quien hace un tiempo perdió parte de su pierna izquierda a raíz de un accidente en motocicleta. Tiene un par de niñas hermosas, con las cuales disfruté enormemente el compartir, pues ademas de que para ellas hice magia al dejarles aquellas instantáneas, no puede evitar el ligarme emocionalmente, ya que en casa, mis «enanas» me esperan, quizás con menos inocencia, pero con esa capacidad de dejarse sorprender con pequeñas cosas todavía. Aun me resulta increíble, como con tan poco, existen personas que son capaces de sonreír, más y cuando para nosotros, suena sencillamente imposible cargan con tanto a cuestas.

Regálense la oportunidad, compartan algo nuevo, piensen en una forma de hacerlo y solo háganlo, regalen un poco de felicidad, quien quita, a lo mejor terminamos teniendo un mundo mejor…

En mi caso, partí con 14 desconocidos y regresé con unos 60 nuevos amigos, creo que es un balance interesante…



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