Regreso a clases ¡una actividad ecológica!

En Estados Unidos las clases están por comenzar y nuestros hijos regresan a clases para enfrentarse a un nuevo reto de aprendizaje. Es ahora un momento importante para recalcar que podemos hacer de este inicio una actividad ecológica. Las famosas cuatro R´s (reducir, reusar, reciclar, repensar) deben estar presentes a la hora de las compras de útiles, uniformes, loncheras y cotidianidad escolar.

Antes de adquirir los útiles escolares, planifiquemos nuestros viajes. Sepamos adonde vamos y que ruta debemos seguir. Muchas veces perdemos tiempo y recursos tratando de ahorrar centavos en algún cuaderno o carpeta. Ponderemos nuestras necesidades y aprendamos a Reducir nuestras emisiones de carbono a la atmósfera manejando menos al momento de las compras.

Regreso_a_Clases_2En el caso de los uniformes siempre queremos que nuestros hijos estrenen todo…zapatos, camisas, pantalones. Pensemos en dos cosas. La primera, Reusar: Qué tenemos en nuestros closets que todavía sirva y le quede bien a nuestros hijos, sobre todo en talla. Hagamos un inventario y después redactemos nuestra lista de compras. Segundo, Reciclar: La ropa que no les quede o les guste a los muchachos no debemos tirarla. Hoy día podemos llevar la ropa a la misma escuela y dejarla para que otro estudiante la use. Siempre es mejor opción, sobre todo por los sellos de las camisas, que dejarla en los sitios comunes de ropa usada. No queremos que otros estudiantes ajenos a nuestras escuelas tengan acceso a los uniformes con sello, por cuestiones de seguridad.

Podemos también reusar los libros de otros estudiantes o de los hermanos mayores. Además de ayudar al planeta minimizando el gasto de recursos, ayudamos a nuestras escuelas para que no gasten más de lo necesario en estos tiempos de crisis económica y así tener más fondos disponibles para otras actividades prioritarias.

En el caso de las comidas en las escuelas exhortemos a nuestros hijos a no desperdiciar los alimentos. Debemos incentivar a los alumnos a que escojan sólo lo que van a consumir. Todo lo que se coloca en la bandeja de comida se desecha por higiene. De esta manera, aunque la leche achocolatada esté cerrada se bota a la basura. Es una práctica perversa, que implica la deshumanización de los estudiantes con respecto a las necesidades de muchos otros y un gasto innecesario de insumos.

Si nuestra intención por razones nutricionales es enviarles la comida preparada de nuestros hogares, tengamos el sentido común de adquirir productos orgánicos, locales, altos en proteínas y bajos en azúcares y grasas. Y además utilizando recipientes seguros, que perduren, fijándonos en el material para su fabricación para que no contengan ningún elemento contaminante para nuestros estudiantes.

Son consejos prácticos, fáciles de implementar y que además nos colocan en una situación proactiva para nuestro planeta y beneficiosa para nuestros bolsillos. Solo basta con Repensar nuestras acciones y modificar ciertos hábitos de consumo.

 



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