Relaciones insustentables

En todas las nacionalidades, religiones y hasta en los lugares mas recónditos nos podemos encontrar con situaciones que para algunas personas pueden ser agradables pero para otras un total caos. Tal es el caso, de esos llamados encuentros de tercer tipo o affair de oficina, que se presentan dentro de un contexto laboral y que en la mayoría de los casos, el poder, la seducción y los escalafones del organigrama son los temas de conversación y los intereses de este tipo de relaciones.

Es muy común, escuchar en nuestro colectivo, que los días de las secretarias se abarrotan los restaurantes, las floristerías y los hoteles, este último, por esa fama malsana que se ha creado en torno a las relaciones que desde grandes hasta pequeños empresarios se ha gestado con su secretaria. Evidentemente cuando ambas partes están de acuerdo, se supone que todo debe fluir en total discreción y bajo condiciones establecidas y acordadas. Sin embargo eso no asegura la sustentabilidad de esas relaciones, por el simple hecho de que la racionalidad masculina y la emotividad femenina tienden a externamente parecer una cosa pero internamente es otra, donde se pueden presentar una serie de confusiones existenciales, eso sin tomar en cuenta el entorno, las decisiones, las familias y hasta los compañeros de trabajo.

relacionesTambién puede suceder que en estos acercamientos uno de los involucrados, simplemente no este de acuerdo y no quiera seguir la corriente al juego amoroso,  pero cómo salirse de esa situación si está de por medio el empleo o la tranquilidad en el espacio de trabajo. No es un asunto sencillo, sin embargo si se maneja con seguridad, discreción y responsabilidad de lo que se dice y se hace, podemos librarnos tranquilamente de esos desagradables momentos. Para ello sería de utilidad chequear los siguientes tips:

  • Enfrentar la situación. No es bueno salir corriendo, porque de esa manera le estarías colocando en bandeja de plata tu sensibilidad al agresor y eso en vez de ayudarte, te complica más la situación porque de esa reacción se pueden desencadenar situaciones violentas no deseadas.
  • Ser claro y preciso. Hablar por la calle del medio y con una figura amable pero segura dejar bien claro la negativa rotunda a ese tipo de relaciones y mantener la disposición de colaboración en el ambiente de trabajo.
  • Evitar caer en seducciones asociadas al poder, tales como: regalos, aumentos de sueldos, bonos o un cargo mejor. Eso es momentáneo mientras dura el encanto y después se puede convertir en una verdadera amenaza en el entorno.
  • Por más que los jefes te ofrezcan un cúmulo de confianza y supuesta amistad, el jefe es el jefe, y se debe evitar a toda costa formar parte de cualquier triángulo personal donde siempre el tercero sale perdiendo y recibiendo las consecuencias en el trabajo. En este caso esa teoría de que el profesionalismo es una cosa y los sentimientos otra, no aplica ni en los mejores empleos.
  • La discreción debe ser la protagonista de estos acercamientos, nadie tiene porque saber en lo que te encuentras, porque bajo cualquier condición los que dicen ser amigos a la larga siempre terminan del lado del poder.
  • Y si en última instancia el asunto avanza a un acoso laboral, lo más recomendable es dejar ese trabajo y buscar un verdadero espacio de paz y tranquilidad.

Por todo lo mencionado, como verás este tipo de relaciones suelen ser insustentable porque más es lo que se pierde que se gana, aunque si eres capaz de enfrentarlo, trata de disfrutarlo al máximo evitando el mínimo daño a ti y a terceros. 



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