Religión y espiritualidad ¿dónde te encuentras?

En los últimos años se ha desatado un debate en torno a las diferencias entre la religión y la espiritualidad. ¿Es que acaso la religión y la espiritualidad no van unidas? Pues hay algunas diferencias, y mientras crece el número de personas que ejercen alguna forma de práctica espiritual, se reduce el número de las que se identifican y practican alguna religión en particular.

De acuerdo a estudios realizado por el Foro de Religión y Vida Pública en Estados Unidos, la generación del siglo 21 es significativamente menos afiliada a una religión en particular que los Baby Boomers. Uno de cada 4 jóvenes dice no formar parte de alguna religión. Otros estudios hablan de la creciente migración de jóvenes hacia otras religiones o hacia la práctica de otras formas personales de espiritualidad. Al menos en Estados Unidos, hoy en día los jóvenes son menos dados a seguir las tradiciones religiosas o a identificarse con alguna denominación Cristiana.

Sin embargo, los estudios muestran que no hay mucha diferencia entre los adultos jóvenes y los de la tercera edad en cuanto a temas de moralidad, y ambos grupos creen seguir los estándares de lo que es bueno y malo.

Las religiones son instituciones creadas por el hombre y tienen que ver con normas. Nos proporcionan credos, dogmas y definiciones de Dios. Nos congregan en el culto.

Por su parte la espiritualidad es la búsqueda del corazón humano, no sólo un modo de existir, sino una razón para existir que supere lo biológico, lo institucional e incluso lo tradicional.

Hay quienes opinan que lo importante es la evolución y armonía espiritual y que las religiones son sólo instituciones del pasado que no se han sabido adaptar a los tiempos que corren. Pero también hay quienes consideran que las normas y ritos de las religiones son necesarios para el alma y el corazón del hombre. Algunos culpan a las religiones de los conflictos entre los hombres, otros, que sólo Dios es el camino.

Por supuesto, hay quienes creen que en realidad no tienen por qué contradecirse, sino más bien que pueden complementarse.

¿Y tú que opinas? ¿Siguen siendo importante las religiones?



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