Renovarse en lo cotidiano

Renovarse en lo cotidiano

¿Te has sentido estancado en algún momento del día? La rutina te sumerge en el hastío, no logras concentrarte y nada parece tener mucho sentido. Ahora solo quisieras poder desconectarte un rato para aclarar tu mente y volver con las ideas más frescas. Sin embargo, lo primero que piensas es que no tienes tiempo para ello.

Una vez más, la respuesta está en la cotidianidad y poner atención a los detalles para mejorar tu percepción del mundo y la forma en que lo afrontas. ¿No crees que pueda ser tan sencillo? Comienza a enlistar entre tus hábitos alguna de estas seis situaciones y  podrás desconectarte un momento de la realidad para regresar a ella con mayor atención y concentración.

(Es probable que practiques alguno ya. Si es así, entonces a darle mayor espacio en nuestra agenda)

  1. Presta atención a tus hijos cuando te cuenten alguna historia: si no tienes hijos, seguro tienes hermanitos, primos, sobrinos o algún pequeño cerca. Cuando sigues cada detalle de lo que te están compartiendo, no solo ejercitas tu capacidad de atención, también estás entregándole un momento de calidad. Los niños tienen una forma bastante práctica de ver el mundo y son sinceros de principio a fin, conocer sus andanzas en casa, en el colegio o el parque puede ser de ayuda para cambiar nuestra perspectiva; además de conectarte con tu infancia y los momentos felices que viviste. Recordar es vivir, dicen por ahí.
  2. Ver el atardecer: son los favoritos de “El Principito” cuando está triste, y pueden convertirse en los tuyos. Fijarte en los detalles del ocaso permitirá reencontrarte con lo sublime, con las maravillas que nos ofrece la naturaleza. Toma este momento para pensar en todas las cosas que lograste en el día, en todo lo que te ha hecho sonreír en las últimas horas, o quizás las enseñanzas que te han dejado esos momentos no tan buenos. Camina un poco a través del cielo naranja para liberar tensiones, respira, sonríe.
  3. Saborear tu comida: disfruta cada bocado de lo que comes. La comida es una excelente manera de consentirnos (eso sí, con mesura) y en algunos casos es capaz de devolvernos al pasado o conectarnos a un momento especial. La comida es reflejo de cada sociedad: pon atención a los ingredientes, a sus sabores, a la manera en que te conectan con tu realidad. Disfrutar de tu plato favorito te regalará una buena sonrisa, y mucha satisfacción. Además poner atención a lo que te llevas a la boca y alimentarte lentamente tienen incidencia en tu metabolismo y peso.
  4. Anótate en algún deporte: no tienes que comenzar una práctica formal. Reunirte ocasionalmente con tus amigos para disputar una partida de su deporte favorito es una oportunidad para compartir y desconectarte mientras te ejercitas un poco. Cuando vuelvas a casa te sentirás con buen humor y las energías recargadas.
  5. Cocina: entre cuchillos, tablas, y sartenes tienes toda una fábrica de creatividad y concentración. Cocinar es una herramienta para desarrollar habilidades motoras y cognitivas, una actividad en la que debes poner toda tu atención y entregar tus sentidos. Atrévete a preparar tu plato favorito y la satisfacción será doble.
  6. Toma una ducha al final del día: imagina que el agua te libera del estrés, que poco a poco tu cuerpo comienza a relajarse. Esos minutos te permitirán desconectarte, pero también para preparar a tu cuerpo para un sueño reparador. Estar debajo del chorro de agua puede ayudarte a poner en orden tus pensamientos y hasta considerar los escenarios de alguna decisión.


Deja tus comentarios aquí: