Respira, pero sobre todo, exhala

Hace un par de semanas participé en una sesión de Reiki en grupo con Diana Jaramillo y Marcos González, colaboradores de Inspirulina. Fue mi primera experiencia con el Reiki y la verdad me encantó. Podría describirla como un profundo masaje energético, una sesión de relajación completa y una vía de conexión con los elementos más sutiles de nuestra esencia. Desde entonces tengo una genuina curiosidad por esta técnica.

A medida que avanzaba la terapia, hubo algo que me llamó poderosamente la atención: mi respiración se hacía más pausada, sobre todo mis exhalaciones. Era como si a medida que el aire salía de mis pulmones yo entraba en un estado más etéreo. Incluso en algunos momentos me quedaba completamente vacío, sin urgencia de volver a llenarme de aire. Algo parecido a la respiración pranayama del Yoga, pero mucho más relajado. Luego inspiraba con suavidad y de nuevo venía otra larga exhalación.

¿Qué me estaba sucediendo?

respirarLa mayoría de las técnicas de meditación utilizan la respiración como una vía para concentrarnos y enfocar la mente. Y la razón está en los circuitos cerebrales y el juego de las neuronas: la respiración tiene la capacidad de impactar nuestro sistema nervioso.

Lo que me sucedió en aquel momento es que mi sistema parasimpático se activaba con las exhalaciones. Con este nombre tan sugerente, el parasimpático está encargado del funcionamiento estable del cuerpo e induce estados de relajación. También se ocupa de la producción y restablecimiento de la energía corporal. El parasimpático funciona en tándem con el sistema simpático y juntos conforman el sistema nervioso autónomo. Así que mientras el parasimpático nos relaja, el simpático nos activa y prepara para la acción. Lo curioso es que al simpático lo estimulamos al inhalar.

Por lo tanto, y como si fuera una danza, al inhalar activamos un sistema que nos induce a actuar y al exhalar estimulamos otro que nos relaja. Una suerte de péndulo o columpio que nos mantiene vivos y que con práctica podemos usar a nuestro favor. Fíjate que cuando deseas preparar el cuerpo para un ejercicio o una labor sueles inspirar con fuerza para llenarte de energía. Y si deseas relajarte botas el aire y te conectas con la calma.

¿Cómo estás respirando en este momento? Préstale atención a tu ritmo y quizás descubras que está amarrado a tus estados de ánimo. Y viceversa. Prueba respirar con más calma, y sobre todo, extiende tus exhalaciones y explora la sensación. Allí tienes una herramienta sencilla para bajarte del tren enloquecido de la oficina, la casa o el tráfico.

Estoy seguro que en esa sesión de Reiki pasaron muchas otras cosas que no puedo aterrizar en palabras. Porque tiene razón Héctor Gómez cuando escribió en Inspirulina que hay cosas de la mente que escapan de la conciencia y no se explican con la lógica. Por lo pronto estoy ensayando con el aire que es gratis y nunca falta.



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