Respira y hazlo consciente

Respira y hazlo consciente

Entrenar la mente es como entrenar a un perro. Cuando está muy inquieta, la atas a la respiración para que se calme.

Si observas hay una relación directa entre los pensamientos-emociones y la respiración. Cuando ocurre algo que te disgusta o sientes miedo; el corazón comienza a latir a mayor velocidad, suben las pulsaciones, el cuerpo necesita una mayor cantidad de oxígeno para funcionar, y se acelera el ritmo respiratorio. Otras veces, piensas en algo que te preocupa o en una situación de tensión, y la respiración se detiene o entrecorta. En cambio cuando estás en un estado de alegría, serenidad o calma, la respiración se hace más profunda, suave y natural. Y te relajas.

Una forma correcta de respirar es de manera circular, es decir, sin pausas entre la inhalación y exhalación. Es un proceso continuo, a una velocidad rítmica, no rápida, e intuitiva. No necesitas hacer ningún esfuerzo para controlar el flujo de aire.

Esta técnica puede hacerse de manera consciente, con la atención en cada ciclo continuo, intercalando respiraciones cortas y otras más profundas. Incluso durante la exhalación podemos intencionar a través el pensamiento, que se libere cualquier tensión, dolor o preocupación; que se renueve la energía en todo el cuerpo, o en alguna parte específica.

Las situaciones en las que hemos sentido dolor y tensión, como también aquellas de serenidad y gratitud, están almacenadas y conectadas en la mente subconsciente, en forma de constelaciones de memoria. Componen un sistema de ideas y emociones, que influyen directamente en la capacidad de respirar de manera correcta, la personalidad, la forma en que percibimos el mundo y el modo en que nos relacionamos. Las más traumáticas corresponden al momento del parto y el nacimiento, cuando salimos de un ambiente cálido, en el que nos sentimos seguros, completos y contenidos; hacia un mundo de formas separadas y baja temperatura. Luego se corta el cordón umbilical y debemos comenzar a incorporar el aire por cuenta propia.

Creo que la respiración consciente puede transmitirse y practicarse simplemente como una herramienta de sanación, para que cada quien haga su prueba y la descubra por sí mismo.



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