Respira y déjate llevar

Respira y déjate llevar

La respiración es la gran correctora de energías. Es la gran terapeuta que se ocupa de poner en su lugar aquello que nosotros caprichosamente hemos puesto donde no iba. Pone la energía del miedo en la precaución y la saca de las relaciones. Lleva la energía del amor a las relaciones y corrige aquello que en algún momento nos desconecta del bienestar. A través de la respiración, la energía hace su trabajo.

He experimentado que la mejor forma de tener una respiración sanadora es dejarnos llevar por ella. Al comienzo, tenemos que extenderla, profundizarla, estirarla. Hacer más larga la inhalación y la exhalación. Tanto, hasta que se sientan un poquito incómodas. La incomodidad nos indicará hasta dónde podemos llegar. Si cruzamos la línea, lo haremos con sacrificio. Y con sacrificio no hay sanación posible.

Una vez que entramos en un flujo más amplio y profundo en la manera de respirar, dejemos que ella haga lo suyo. Respiremos sin controlar, sin tensionar, sin interferir. Luego de unos minutos, la paz que experimentaremos será el indicio de que lo que debía hacerse, se hizo.



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