Respirar al corazón

Es posible respirar conscientemente de una manera simple, renovando la energía vital del cuerpo y las emociones. Respirar correctamente es respirar libre, intuitivo y fácil, conectando el aire, la energía y el pensamiento; oxigenando la mente y las ideas. 

Inhalar es lo primero que hacemos al llegar al mundo, así ingresa a nuestro organismo la primera bocanada de aire en el mundo exterior. Con el tiempo, la respiración se va convirtiendo en algo mecánico, una cosa más que hacemos en piloto automático y no reconocemos su poder. El oxígeno es el combustible de las células, el cuerpo utiliza el aire como fuente de energía. Cada vez que inhalas te llenas de energía, y cuando exhalas la liberas.

Si observas hay una relación directa entre los pensamientos-emociones y la respiración. Cuando ocurre algo que te disgusta o sientes miedo el corazón comienza a latir a mayor velocidad, suben las pulsaciones, el cuerpo necesita una mayor cantidad de oxígeno para funcionar, y se acelera el ritmo respiratorio. Otras veces, piensas en algo que te preocupa o en una situación de tensión, y la respiración se detiene o entrecorta. En cambio cuando estás en un estado de alegría, serenidad o calma, la respiración se hace más profunda, suave y natural. Y te relajas.

La forma correcta de respirar es de manera circular, es decir, sin pausas entre la inhalación y exhalación. Es un proceso continuo, a una velocidad rítmica, no rápida, e intuitiva. Esta técnica puede hacerse de manera consciente, con la atención en cada ciclo continuo, y con la práctica se va convirtiendo en un hábito. Incluso durante la exhalación podemos intencionar a través el pensamiento, que se libere cualquier tensión, dolor o preocupación; que re renueve la energía en todo el cuerpo, o en alguna parte específica.

Desde mi experiencia con la respiración consciente, he descubierto que podemos conectarla con el corazón. Le llamo respirar al corazón, a llevar el aire desde la nariz hasta el centro del pecho durante la inhalación, y desde ahí soltarlo al exhalar; sintiendo como se mueve a través de la garganta, como un canal de entrada y salida de energía. Esta técnica la realizo apenas me despierto en la mañana, durante 5 minutos como mínimo, y en todo momento del día en que lo necesito para traer la mente al momento presente. Otra que incorporo se trata de cerrar los ojos e imaginarme como sube la energía del corazón a la cabeza en la inhalación, y como baja de la cabeza al corazón cuando exhalo. Así aclaro mis ideas. No me creas, ¡experimenta!

Comparto aquí un ejercicio de respiración circular. Te llevará a lo sumo un minuto, y puedes hacerlo estés donde estés y cuando quieras. Recuerda que no es necesario hacer ningún esfuerzo adicional, ni ejercer algún control, sólo estás uniendo exhalación e inhalación.

Haz 10 respiraciones cortas. Y 1 respiración larga y profunda. Repítelo 3 veces.

También puedes probar la respiración circular sin llevar la cuenta, permitiendo que la intuición determine el ritmo y la velocidad, durante la cantidad de minutos que desees. Recuéstate o siéntate cómodamente para la práctica. Puede que se presenten sensaciones nuevas mientras lo haces, como hormigueos o cosquilleos en algunas partes del cuerpo, te den ganas de bostezar, toser o sonreír; o quizás te duermas.

Es parte de la experiencia. Fluye.  

¿Caminas a diario? Suma la respiración consciente a tus caminatas. Nada como renovar el aire y la energía mientras damos pasos.

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