Respirar para calmarnos

Para manejar mejor nuestras emociones debemos conocernos, para así preservar nuestro estado anímico y que así sea funcional en todo momento. Buena parte de la dirección de nuestra emocionalidad se aloja en nuestro cerebro en determinadas zonas que pertenecen al complejo sistema límbico, y en él intervienen múltiples factores como la alimentación, la autopreservación, la búsqueda de placer y mucho más.

Es interesante acotar que este sistema no discrimina bien entre un hecho imaginado y uno real.

Hay variadas técnicas que nos pueden ayudar a este manejo, una de ellas es la respiración consciente. Esta técnica vincula la emocionalidad con la corporalidad en una relación interdependiente. Esto es notable cuando observamos cómo cambia nuestro estado de ánimo al hacer una actividad física caminar, nadar o bailar.

Conscientizar la respiración nos puede servir para salir de la furia, para evitar una reacción perjudicial tanto para nosotros como para nuestro contexto. Como también salvarnos de aquellos momentos en que nos sentimos presos del miedo. En estas situaciones la respiración suele entrecortarse y es superficial (superior, no baja del pecho al abdomen).

Ejercicio para tranquilizarnos en momentos de estrés

El procedimiento consiste en introducir el ritmo respiratorio de situaciones de tranquilidad y placer: lento, regular y profundo (abdominal) en las situaciones en las que nos sintamos angustiados.

En estos momentos, nos debemos sentar cómodamente y respirar por la nariz, buscando disminuir el ritmo respiratorio y profundizarlo de manera de relajar el sistema nervioso. Nuestros pensamientos se deben concentrar en la respiración y no desviarse a otros rumbos.

Siempre podemos introducir bienestar por medio de nuestra respiración.



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