Retomar la vida

Retomar la vida

A veces nos dejamos llevar por la inercia, y vamos entrando, sin darnos cuenta y poco a poco, en un proceso que se convierte en un círculo vicioso. Esto es aplicable a todos los aspectos de nuestra vida. He tenido esta experiencia hace poco.

Comencé sintiendo cansancio, y luego de mis obligaciones matinales, regresaba a mi casa y me ponía a reponerme. Esto se fue incrementando. Cuando algo no se usa, dicen, se daña. Pues con nuestro cuerpo sucede lo mismo. La falta de ejercicio va induciendo a nuestro cuerpo a ponerse perezoso, comienzan a aparecer múltiples dolores y el cansancio va in crescendo.

Por consejo médico, que esa vez oí, comencé a caminar. Los primeros diez minutos de ese ejercicio fueron muy difíciles. Todo en mí reclamaba. Me decía interiormente: “tú puedes, vamos”. Pero era difícil. Entonces, recurrí a una de las tantas herramientas de las que dispongo, y me enfoqué en el agradecimiento y la atención centrada en el momento. Fue mágico. Se me pasaron muy rápido los siguientes veinte minutos, que extendí a unos cuantos más.

Sentí renacer la vida en mí. Parece exagerado, pero así fue. Poder aspirar el aire marino, sentir la leve brisa, admirar la belleza de cada árbol, de cada rama, de cada flor que hay en el camino, de cada pájaro y su canto, de las decenas de lagartijas, de iguanas, y así, infinidad de tesoros que me rodean y me enriquecen la vida. Y todo esto recordando lo que significa caminar sintiéndome segura. Y podría seguir enumerando bendiciones que noto según voy estando conscientemente presente.

Te sugiero, aunque resulte trillado, que te tomes ese minutito cuando al respirar puedas estar en el presente con toda conciencia. Y lo repitas cuantas veces puedas cada día. Sé que lo sabes, pero te dejas — igual que yo — desbordar por la realidad. Suerte en el proceso.

En el siguiente enlace te recuerdan cinco posibilidades para ejercitarte al aire libre.

Image by Jill Wellington from Pixabay



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