Río+20: retraso u oportunidad

El mundo está convulsionando y eso es una realidad para muchos y una fantasía para pocos. Desde 1992 cuando los países se reunieron en la Conferencia Mundial sobre Ambiente y Desarrollo, se esperaba que los compromisos proyectarían resultados eficientes en el cumplimiento de las metas del milenio y en el establecimiento de «otro» desarrollo para el planeta. Sin embargo, el mismo Ban, Ki-moon, secretario general de la Naciones Unidas, mencionó en la reciente Cumbre Río+20 que el progreso de los acuerdos sostenidos hace 20 años en la «Cumbre de la Tierra» han sido demasiado lentos.

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Este comentario, sin duda alguna, nos paraliza y nos coloca en modo reflexivo, sobre todo cuando observamos que decenas de miles de indígenas, ecologistas y estudiantes se preparan para marchar en reclamo de soluciones concretas a los principales problemas de la Tierra. Estos movimientos sumados a los comunicados presentados por organizaciones sin fines de lucro y la posición de algunos países en estas mesas de debates, nos llevan a preguntarnos:

¿Qué reposa en el documento final de Río+20?

Voceros de instituciones ambientalistas latinoamericanas señalan que los textos no poseen muchas especificaciones sobre todo en los medios de implementación de los recursos necesarios para financiar los proyectos de desarrollo sustentable, sin embargo lo que más ha venido ocasionando desencuentros entre las partes, llámese Naciones Unidas y las poblaciones civiles, ha sido la implementación de una Economía Verde.

Por un lado, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente propone el escenario de una economía verde como una oportunidad para tener bajas emisiones de carbono, utilizar los recursos de forma eficiente y ser socialmente incluyente, aumentar los ingresos y la creación de empleos en inversiones públicas y privadas destinadas a reducir las emisiones de carbono y la contaminación, a promover la eficiencia energética en el uso de los recursos, y a evitar la pérdida de diversidad biológica y de servicios de los ecosistemas.

greenMientras, del otro lado, las organizaciones ecologistas promueven La «Economía Verde», término ampliamente divulgado por la red mediática mundial como la nueva estrategia industrial-tecnológica para neutralizar los efectos del cambio climático. Mencionan que su objetivo principal es utilizar la biomasa terrestre como fuente productiva de materia, energía e información, con el fin último de seguir potenciando los sistema productivos que, durante los últimos cincuenta años, han depredado y explotado los bienes naturales y al hombre mismo, provocando el cuadro de deterioro-degradación del planeta, pero ahora oculto dentro de un esquema de desarrollo humano sustentable.

Con base a esta propuesta y a las discusiones suscitadas, parece evidente que las décadas por venir estarán marcadas por una tenaz lucha entre dos visiones contrapuestas: la del Futuro que se desea en un mundo común enmarcado en el esquema del desarrollo humano sostenible y la nueva arista del desarrollo y eslabón perdido llamado Economía Verde.



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