Ruido Mental Vs Silencio

Aprendemos todo tipo de actividad y para mencionar una de tantas, nos ocupa en este caso, “el ruido mental”, dicho ruido, es aprendido por imitación o a través de historias que nos llegan de cualquier manera y que hemos validado como ciertas. Es parte de nosotros y la razón es simple, el ruido mental no es más que pensamientos que se repiten, generando angustia, ansiedad, desequilibrio, miedo, enfermedades, en fin, un gran sufrimiento. Esos pensamientos provienen de una falsa personalidad, conocida como «Ego». El Ego, es una voz interior que aparenta tener el trabajo de «cuidarnos», pero si nos hace sentir «separados» de nuestra fuente divina, de todo y de todos, generándonos sufrimiento, tal vez sea una hermosa oportunidad para desaprender – aprender, y darnos el permiso de concedernos «silencio».
Es necesario ser conscientes de que eso de “estarnos quietos”, “a solas” y “en silencio” poco o nada sabemos. Hay mucho que cambiar y mucho entrenamiento que experimentar. Pronto sabremos que propiciar instantes a solos y en silencio, implica ser diligentes en regalarnos salud física y mental.
Una madre o un padre, puede pedirle a un hijo/a que haga “silencio” o “quedarse tranquilo”, pero pedirles acciones que no dominamos nosotros los adultos, nos hace quedar mal frente a ellos, porque lucimos incongruentes, razón por la cual, perdemos el respeto de nuestros propios hijos, pretendiendo ganarlo luego, con el único recurso que tenemos, la “autoridad”, un alto precio, que si supiéramos verlo a tiempo, lo evitáramos a toda costa.
Las familias en estos tiempos modernos, cuando logran seguir saliendo en familia, según la edad de sus hijos, lo hacen portando cada cual un acompañante noche y día, se trata de aparatos de alta tecnología que nos mantienen informados a través de las hoy conocidas “redes sociales”, en otros casos, formamos grupos ideológicos que nos identifiquen, hasta grupos para conocer parejas, muchos siguiendo la moda, muchos enfocados/as en “tener” no en “Ser”.Las conversaciones al reunirnos en familia o compartiendo en estos grupos o redes sociales están basadas en nuestros juicios, quejas interminables muy contagiosas, en carencias afectivas  y sin darnos cuenta de ello, se están convirtiendo en una necesidad, una costumbre, una rutina.

Aislarnos físicamente no está bien visto en nuestras sociedades, los grupos lejos de ser la solución puede estar agravando el problema, aún con toda esta modernidad, cada vez estamos más aislados, consumidos, agotados, con la mente más juiciosa y quejumbrosa. Un gran Ruido Mental que destruye.
Si tienes creada la historia de tu vida basada en este ruido mental, generándote estados inarmónicos y desequilibrios en la salud, en tus relaciones (de todo tipo), con los alimentos y hasta con el dinero, tengo una buena noticia, son sólo pensamientos y podemos cambiarlos. Me encanta ser colaboradora de historias extraordinarias con alquimias y metamorfosis estremecedoras. Transformemos en equipo ese ruido mental, en silencio, quietud y paz interior.
Una de las técnicas para alcanzar ese estado, es la meditación, que ofrece una hermosa conexión con la fuente. Consiste en atestiguar cada pensamiento, hasta lograr el entrenamiento apropiado para no pensar, o al menos, lograr pensar lo que nos hace bien, encontrándonos aquí y en el ahora, dejando de lado el pasado y/o futuro, motores que encienden el ruido mental, agitándonos y desbalanceándonos.
Pueden encontrarse muchos conceptos y formas de meditar, así pues, confía en tu interior y en tu elección, confiar más en el fondo que en las formas, son siempre mis sugerencias. La magia del Ser Espiritual y del Maestro Interno es lo que vivimos en este estado de meditación, y todos por derecho de nacimiento podemos experimentarlo.
Entérate de los talleres grupales o sesiones privadas que propongo, que con gracia y facilidad, les hará recordar. Todos de manera segura, pueden recorrer valientemente el camino de la sanación, válido para adolescentes y adultos con disposición a los cambios y deseosos de una vida saludable, abundante, con infinitas posibilidades de crecimiento personal y espiritual.
Vaciemos el contenido de nuestra mente y llenémosle de silencio, paz, unidad y experimentemos una nueva forma de ver el “cielo” acá en la “tierra”. Sanemos sembrando amor, un corazón a la vez.


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