Ryan Hreljac: brindando agua a los pueblos de África

Recuerdo haber leído esta historia hace varios años en la revista Selecciones de Readers Digest. Un niño de solo seis años logró dar agua potable a alrededor de medio millón de africanos. ¿Ven el poder de un emprendedor social? No importa la edad, la condición, nacionalidad, el género… ¡Nada! Solo importa un gran valor y determinación para lograr algo por alguien más. Es así como Ryan Hreljac logró su objetivo.

Cuando Ryan estaba en primer grado de la escuela en su natal Canadá, conoció la situación de los niños en aquel extraño y lejano continente llamado África. Su conmoción al saber que la gente moría de sed, pues no contaban con pozos ni otras fuentes de agua, fue tremenda. Le preguntó a su maestra, la Sra. Prest: “¿Cuánto costaría llevarles agua?”. Ella respondió que a través de WaterCan, una ONG dedicada a proyectos de agua y salud, podría conseguir hacer un pozo por 70 dólares. El pequeño buscó a sus padres apenas llegó a casa y les contó que necesitaba ese monto de dinero para comprar un pozo de agua para los niños africanos. Su madre le dijo que le ayudaría, pero debía ganárselos él mismo haciendo pequeñas tareas en la casa.

Ryan logró su cometido, en 4 meses juntó los setenta dólares y le pidió a su madre que lo llevara a la oficina de WaterCan. Cuando un representante de la ONG los atendió, les dijeron que el costo real para hacer esa obra eran 2 mil dólares. Para Susan, su madre, no era posible darle esa cantidad de dinero, pero este niño no se rindió. Le prometió a aquel hombre que volvería.

Contagiados por el entusiasmo de Ryan, sus amigos, vecinos y familiares se pusieron a trabajar para llegar a la meta. Entre todos reunieron los 2000 dólares y Ryan volvió a WaterCan para solicitar el pozo para África. En enero de 1999, un pozo de agua fue perforado en la escuela primaria Angolo al norte de Uganda.

Los chicos de dicho pueblo empezaron a enviar cartas a los del colegio de Ryan. Fue así como conoció a Jimmy Akana, un chico que había escapado del ejército de niños y que luchaba por ir a la escuela. Ryan fascinado por la historia de Akana, pidió a sus padres viajar a visitarlo. En el año 2000, Ryan llegó a África al pueblo donde habían puesto el pozo gracias a su trabajo. Cuando llegó al colegio de Akana, todos coreaban su nombre. “¿Cómo saben mi nombre?”, preguntó el pequeño al guía quien le respondió: “Todos el mundo a 100 kilómetros a la redonda lo sabe”.

Ryan fui a la University of King’s College en Halifax donde terminó sus estudios de Desarrollo Internacional y ciencias políticas. Hreljac, hoy a sus 22 años, tiene hoy su propia fundación llamada The Ryan’s Well Foundation. A través de esta, desde el año 2001 ha logrado construir 822 proyectos de agua y 1025 letrinas, dando agua potable e instalaciones sanitarias para más de 800 mil personas.



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