¿Sabemos ser amigos?

Mucho se ha dicho sobre la amistad, se han escrito cualquier cantidad de poemas, canciones, tarjetas, mensajes, etc… ¿Pero realmente estamos conscientes de lo que es la amistad y más aún de ser amigos?

Desde pequeños algo en nosotros nos indica la necesidad que poseemos para ser y tener amigos, desde pequeños empezamos a establecer el orden y colocarle etiquetas de «Mejor Amigo». Puedes tener muchos pero solo uno tiene ese título o mejor dicho consideramos que solo uno merece ese título, luego vamos ampliando nuestro campo de conocimiento y por ende se amplía nuestra interacción con el mundo, y nos damos cuenta que es imposible un solo «mejor amigo» y nace la palabra «es uno de mis mejores amigos».

Con el tiempo, tras las experiencias, las vivencias y las decepciones, me he dado cuenta que gastamos mucho espacio en nuestra vida en querer tener amigos, preocupándonos más por la cantidad que por la calidad. Una vez escuché a un amigo al que admiro mucho decir que los amigos hacen ruido en nuestra vida, no tenemos que estar de corronchos o llamarnos todos los días, pero es un ruido que solo percibimos nosotros que nos hace saber que esa persona está ahí, con nosotros.

Confundimos el ser amigos, con ser panas, conocidos, compañeros, colegas, etc… y francamente hay una gran distancia entre ser amigos y lo ya mencionado, y cuya distancia podría ser mínima ya que de ser panas puedes pasar a ser amigos, pero sí y solo si realmente se cumple con la premisa de que sabemos la diferencia entre uno y otro.

Ser amigo va mas allá de pasársela como chicles, echarse palos cuando estamos despechados o llamarnos para contarnos chismes, ser amigo es la condición sine qua non que dice aquí estoy para bien y para mal, cuentas conmigo me lo pidas o no.

Todas las relaciones sanas son de dar y recibir, la perfecta armonía de la energía que permite la fluidez de toda relación humana es dar y recibir, esa condición es fundamental para precisamente la salud de cualquier relación, es erróneo pensar en doy sin esperar nada a cambio, el no saber que mereces algo a cambio, coloca en contrapeso el respeto y amor propio que sientes hacia ti, hacia tu tiempo y hacia tus sentimientos. Ninguna relación por más estable que sea se mantiene si entre los participantes unos dan más y otros menos, esto es equivalente a decir unos reciben más y otros menos o nada.

La amistad es la única relación en el mundo pura, donde las personas elegimos estar contigo, con tus defectos y virtudes, pero sobre todo valorando la decisión de cada uno de haber sido elegido como amigo.

Revisa si realmente estás siendo amigo, si realmente eres amigo, el no estar consciente de esto podría traer como consecuencia la pérdida de amistades valiosas, que se comprometieron contigo pero como toda relación al ver que solo hay un compromiso de una sola parte se agota y termina por extinguirse.

«Todo mundo quiere tener un amigo, pocos se toman la molestia de ser uno».



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