Saber pedir

Resulta muy importante aprender a pedir lo que queremos. Saber pedir es uno de los pilares básicos para una comunicación asertiva y nuestra responsabilidad en cualquier relación, porque es muy poco probable que los otros nos adivinen el pensamiento como por arte de magia. Esperar que los otros descifren nuestros deseos y necesidades como muestra de amor, cariño o consideración solo nos traerá frustración garantizada,  porque el otro tendrá muy pocas probabilidades de acertar. Creo que adivinar los deseos de los otros está bastante por encima de nuestra capacidad humana.

Por mucho que nuestra pareja, hijos, familia y amigos nos quieran, convivan con nosotros y participen de nuestra vida, ellos no tienen la capacidad de adivinar nuestros deseos y necesidades. Y esto va de ida y vuelta, ni ellos podrán adivinarnos, ni nosotros a ellos.

Por eso, es una gran virtud aprender a decir y pedir lo que necesitamos, queremos o deseamos. Aprender a pedirlo desde nuestro lado amable o cuando menos de la mejor manera posible. Hay un dicho que nos recuerda que en el pedir está el dar. En la manera que pedimos las cosas, estas nos serán entregadas.

Tendremos mucho más posibilidades de éxito para recibir aquello que pedimos si lo hacemos de una manera positiva, amable y directa.  Se trata de hacerlo simple. Pide lo que quieres evitando quejas, reproches y malestar. Comienza con el final en mente: ¿qué es lo que quieres lograr? Y solo pide eso, en una frase simple, evitando que esta vaya precedida de todo el bagaje emocional que podría impedir que el propósito del mensaje llegue.

La comunicación es el camino para llegar a entendernos, dar y recibir, buscar las coincidencias y respetar las diferencias en cualquier relación. Es el puente que nos une y nos permite hacer contacto con los otros, para construir y mejorar nuestras relaciones.

Hagamos de la comunicación un proceso simple, positivo y de acercamiento, donde no haya necesidad de interpretarnos, ponernos a la defensiva, ni descifrar las intenciones del otro. Todo esto enturbia y desgasta la relación. Nos alejamos irremediablemente cuando cada quien se queda atrincherado en su ego, sin voluntad para entendernos ni dialogar. Construyamos un espacio común de comprensión y entendimiento, sin juzgar ni juzgarnos, donde lo positivo de todos sea posible, hablando y escuchando desde nuestro Ser.



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