¿Sabes recibir halagos?

¿Sabes recibir halagos?

A todos nos gusta recibir halagos, ¿o no? El hecho de que nos digan que lucimos bien, que hicimos un buen trabajo, que dimos un buen discurso o que la comida nos quedó de maravilla nos hace sentir bien en la mayoría de los casos. Pero, la pregunta es: ¿sabemos cómo responder? A veces se nos traban las palabras, enrojecemos, damos explicaciones que a nadie le importan… ¡En fin! Complicamos lo que parece sencillo. ¿Te pasa? Intentemos definir el porqué.

El lingüista Robert Herbert explicó, según un artículo publicado en la revista Psychology Today, que la dificultad en recibir y aceptar los elogios se debe a que estos tienen dos componentes: uno de regalo (que se acepta o se rechaza) y un contenido (que requiere estar de acuerdo o en desacuerdo). Por eso en muchos casos pensamos que al estar de acuerdo con el halago y agradecerlo podemos parecer arrogantes.

Otra error que solemos cometer: dar explicaciones innecesarias, justificar el piropo e, incluso, preguntarnos si la persona está diciendo o no la verdad. Como indican en el portal en español de Huffington Post, las mujeres (no todas, claro está) se caracterizan por no saber recibir halagos ni reaccionar bien ante ellos, pero esto también le ocurre a los hombres. De hecho, lo que más influye en la forma en que se contesta un elogio es si viene de un hombre o de una mujer. Tanto a ellos como a ellas se les hace más fácil recibir y aceptar un elogio si viene de un hombre que si viene de una mujer, ¿lo sabías? Especialmente si el elogio viene de una mujer hacia otra es común que quien reciba comience a dar excusas que invaliden el comentario. Por ejemplo: si un chico le dice a una chica que su vestido es lindo, ella posiblemente contestaría las gracias, pero, en caso de ser una mujer, ella podría contar la historia completa de dónde compró el vestido, por qué y cuánto le costó. Además, agregaría que ni siquiera le gusta mucho como le queda. Eso le resta valor al halago.

Al momento de recibir un piropo, otras personas suelen contestar con una interrogación o una negación: “¿te parece?”, “¿de verdad lo crees?”, “no lo creo, pero gracias”. ¿Has dicho algo así? Te invitamos a que desde hoy dejes de darle tantas vueltas al asunto y recibas cada elogio con un agradecimiento acompañado de tu mejor sonrisa.



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