Sacar las preocupaciones de tu mente para no darles fuerza en tu vida

Todo eso que te causa dolor, que te hace daño, existe en tu vida o por lo menos impacta su potencia porque sueles dedicarle mucho pensamiento. Fíjate que hay muchas cosas terribles que pasan, pero que no te tocan porque no piensas en ello, y si bien pudieras pensar que la invitación de hoy es a ser indiferente, no es así, es una invitación a protegerte.

Me ha pasado que he invertido horas y días en preocuparme por algo que luego se ha resuelto favorablemente; de modo que eso que tanto me atormentaba de pronto se va, pero ¿cómo compensar el tiempo perdido preocupándome? Y más que perdido, el tiempo sufrido pude haberlo invertido en ayudar a otros, en enfocarme en mis metas, en disfrutar de un amanecer, etc.

Llega un momento en la vida, y de verdad que espero que les llegue a todos, cuando te das cuenta de lo perjudicial que resulta el dejarte consumir por las preocupaciones, el andar con esa mochila tan pesada sobre tus hombros, el entender que las peores tormentas no son las que pasan afuera, sino las que nos armamos nosotros mismos en la cabeza.

¿Cómo sacar esas preocupaciones de la mente? Asumiendo una actitud activa, rebelándote ante esas preocupaciones destructoras, negándote a entregarte a ellas y haciendo esfuerzos por cambiar cada pensamiento preocupante por uno alentador, cuantas veces sea necesario.

Lo más sano es soltar la carga y entender que el mejor camino es aceptar que hay situaciones que es necesario que sean lo que tienen que ser y que lo saludable e inteligente es despojarnos del traje de juez y asumir el de aprendiz en forma permanente.



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