¿Sal amiga o sal enemiga?

¿Sal amiga o sal enemiga?

Mucho hemos escuchado de parte de nuestros médicos, nutricionistas y casi en cualquier conversación informal sobre dietas y salud que la sal es “veneno”, pero la verdad es que no todo lo que se dice es literal. Cuando entramos a ver con un poco más de detalle los efectos de la sal en nuestra salud y la manera como la consumimos, entramos a un terreno mucho mas complicado y escabroso, y al mismo tiempo súper interesante. Después de haber estudiado varias tendencias curativas y teorías nutricionales tradicionales y no tradicionales, he aprendido que la sal per se no es perjudicial. El problema viene cuando es refinada, procesada o cuando se usa combinada con otros ingredientes con la finalidad de preservar comidas procesadas para su consumo masivo. Siendo mas específicos, una cosa es el “cloruro de sodio” NaCl o sal de mesa, y otra muy diferente es el sodio que se usa para preservar comida de latas, envasadas al vacío en frascos, dulces, chips, comidas congeladas ya listas para su consumo y otros ejemplos más.

Es este sodio el que puede conducirnos hacia una gran cantidad de enfermedades  cardiacas (como la hipertensión arterial), renales o metabólicas. En cambio, una sal de buena calidad, purificada y sin procesar, contiene minerales que son necesarios para regular las funciones de nuestras células y sistemas. Ejemplo de ellas es la sal negra y la sal marina orgánica.

Por otra parte, la sal puede tener otros usos además de formar parte de nuestros platos y comidas. Por ejemplo, nuestras abuelitas han usado por largo tiempo la sal para curar los instrumentos de hierro y otros metales y evitar que se peguen las comidas y se quemen al momento de su cocción. Así mismo, la sal es útil para quitar las manchas de nuestra vajilla.

Medicinalmente se usa para curar lesiones o inflamaciones en las encías y garganta, mezclándola con agua caliente o tibia según sea el gusto de la persona. Otro uso en la odontología antigua era para blanquear los dientes y promover la salud de las encías y los invito a que prueben haciendo una mezcla de sal de grano grueso y soda en polvo para hornear, para que se sorprendan con los resultados.

Esta mezcla de electrolitos también es excelente para sacar líquido retenido de algunas zonas claves, y sobretodo donde el edema es pequeño, por ejemplo, en las famosas bolsas de los párpados después de una noche de insomnio. Mezcla una cucharada de sal en una buena cantidad de agua, colócala en la nevera, y cuando esté fresca humedece dos algodones y colócalos sobre los ojos por unos 20 a 30 minutos. Resultados similares se pueden obtener al colocar los pies cansados e hinchados dentro de un recipiente con agua fresca o fría y sal. Otro uso es en la jardinería para preservar las flores una vez que son cortadas y colocadas en el florero.

Pero ya en el terreno de la cocina y la nutrición terapéutica démosle un vistazo a los diferentes tipos de sal:

SAL NEGRA: ( kala Namak o Snachal)

Es un mineral no refinado, y aunque su color es rosado una vez que entra en contacto con los alimentos o con nuestra saliva, inmediatamente se torna negra. Esto explica su nombre y otro rasgo muy característico es el fuerte olor a sulfuro que despide. Es muy usado en la cocina hindú y se le atribuyen propiedades antiinflamatorias en casos de enfermedades intestinales.

SAL CELTA: ( sal gris marina francesa)

Esta nos refiere a las aguas de la costa británica francesa. Es rica en minerales y se recoge utilizando métodos muy tradicionales de la cultura celta, en recipientes de madera para evitar el contacto de la sal con el metal. Se consigue en diferentes tamaños de grano, mientras más grande más pura.

SAL KOSHER:

Es sal regular pero procesada con requerimientos especiales siguiendo los lineamientos de la cultura Judía. Contiene menos aditivos y es un poco más salada que la ordinaria sal de mesa. Viene en granos más gruesos o en hojuelas pequeñas, esta última es mejor para cocinar pues se disuelve rápido y es menos fuerte que la sal regular. Es importante recalcar que no es necesariamente sal marina, su origen se refiere a la manera como es procesada.

SAL MARINA:

Es la que origina la mayoría de las sales refinadas. Se recoge de manera natural dejando evaporar los charcos de agua de mar vivo que se dejan reposar en recipientes especiales cerca de la orilla de los mares. Suele no implicar mucho refinamiento y por este motivo es rica en otros minerales como hierro, magnesio, calcio, potasio, manganeso, zinc y yodo. Las fuentes más populares de este tipo de sal son el mar Mediterráneo, mar del Norte y el océano Atlántico. Es mucho más sana que la sal de mesa y se consigue en diferentes tamaños de grano.

Espero que de ahora en adelante cuiden mucho el consumo de la “sal enemiga” y que disfruten de los beneficios de la “sal amiga”…



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