Sé amable contigo mismo —En este momento

Sé amable contigo mismo —En este momento

Para ser amable con otros, necesitas empezar contigo mismo.

Por Sharon Salzberg | 5 de octubre, 2015

Ilustrado por Jason Lee

Traducción: Silvia Porraz.

A menudo las personas encuentran alguna dificultad en cuidarse a sí mismas, en recibir amor y en creer que merecen ser felices.

Imagina por un momento la cantidad de energía que gastas dándole vueltas al futuro, rumiando sobre el pasado, comparándote con otros, juzgándote a ti mismo, preocupándote sobre lo que pueda suceder después. Esa es una cantidad enorme de energía. Ahora imagina que toda esa energía se juntara y regresara a ti. Debajo de nuestros patrones usuales de preocupación por nosotros mismos, el punzante autojuzgarnos y el miedo, yace el universal e innato potencial para el amor y el estar conscientes.

Las meditaciones de la bondad amorosa nos devuelven a un lugar interno, donde podemos cultivar el amor y ayudarlo a florecer. Desarrollar el cuidado hacia nosotros mismos es el primer objetivo, la base para poder, más adelante, incluir a otros en tu espacio de bondad.

Cómo hacer una meditación de la bondad amorosa.

Esta práctica de la bondad amorosa consiste en repetir frases que proporcionan cualidades a uno mismo y a otros.

Puedes comenzar por deleitarte con tu propia bondad —trayendo a la mente cosas que has hecho de buen corazón y regocijándote en esos recuerdos para celebrar el potencial para la bondad que todos compartimos.

En silencio recita frases que reflejan lo que más profundamente deseamos para nosotros mismos de forma duradera. Las frases tradicionales son:

  • Que yo pueda vivir en la seguridad.
  • Que yo pueda tener felicidad mental (paz, alegría).
  • Que yo pueda tener felicidad física (salud, estar libre de dolor).
  • Que yo pueda vivir tranquilamente.

Repite las frases con suficiente espacio entre ellas, de modo que se ajusten a un ritmo agradable para ti. Enfoca tu atención en una frase a la vez.

Cada vez que notes que tu atención se ha dispersado, sé amable contigo mismo y deja ir la distracción. Vuelve a repetir las frases sin juzgarte o descalificarte a ti mismo.

Después de cierto tiempo, visualízate en el centro de un círculo formado por aquellos que han sido amables contigo o que te han inspirado por su amor. Puede que los hayas conocido o hayas leído sobre ellos; quizá están vivos o han existido históricamente, incluso de forma mitológica. Ese es el círculo. Mientras te visualizas en su centro, experimenta ser quien recibe su amor y atención. Sigue repitiendo suavemente las frases de bondad amorosa para ti mismo.

Para cerrar la sesión, deja ir la visualización y simplemente continúa repitiendo las frases por algunos minutos más. Cada vez que lo hagas, estás transformando tu antigua, hiriente relación contigo mismo, y estás avanzando, sostenido por la fuerza de la bondad.

Este artículo (en su versión original en inglés) también apareció en la edición de Mindful magazine junio 2015.



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