¿Se puede vivir con dolor?

Se calcula que en América Latina más de 98 millones de personas viven con dolor crónico. El dolor crónico suele ser más intenso en las personas de mayor edad, aunque ocurre con más frecuencia entre los 30 y 60 años.

Considerando que la mayor cantidad de personas que lo padecen tienen entre 30 y 60 años, el dolor crónico es una de las enfermedades que más bajas laborales genera. En consecuencia, es un problema de salud pública al cual hay que poner atención.

El toxicólogo español, Martín Ballarín, indica que “el dolor es el síntoma que más disminuye la calidad de vida”. Por su parte, el doctor Norberto Bilbeny, chileno experto en la materia, añade que “el dolor invalida mucho al paciente, le cambia la calidad de vida notoriamente ya que se despierta y se acuesta con dolor. Es un paciente que sufre otras alteraciones emocionales como la depresión y alteraciones del sueño. Provoca transformaciones graves en las relaciones interpersonales debido a que es un problema que no cede”.

Reconocido desde 1982 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una enfermedad, el dolor se considera crónico cuando se extiende por meses y produce alguna molestia continua. Las formas más comunes son: el lumbago, la osteoartritis de rodilla, la fibromialgia y el síndrome de hombro doloroso.

Estas también son las que más gastos y bajas laborales producen.

En torno a las causas, no siempre están claras, pues aunque haya un desgaste físico que pueda ocasionarlo, muchas veces la permanencia del dolor obedece más a razones psicológicas y sociales, tales como la ansiedad, el enojo, la depresión, la frustración por no saber cómo manejarlo, el estrés, las exigencias laborales, e incluso, la reacción del entorno familiar, social o profesional.

Acota la doctora especialista en Medicina Antienvejecimiento, Mirna Morejón, que incluso es posible que se produzca un dolor crónico sin que haya alguna lesión o enfermedad previa.

Debido al deterioro que vive el paciente con dolor, en lo físico y en lo emocional, es vital que quienes padecen dolores crónicos conozcan cómo manejarlos y cómo lograr mayor calidad de vida.

¿Qué medidas puede tomar?

La primera sin duda es acudir a un médico especialista en dolor, toda vez que su patología esté identificada. Además del manejo farmacológico, el médico especialista en dolor podrá ofrecerle medidas paliativas para convivir con la molestia.

La medicina alternativa siempre resulta útil en estos casos. Opte por la opción que más beneficios le ofrezca: acupuntura, reiki, hipnosis, etc.

Elimine factores agravantes como la depresión y la obesidad. Está comprobado que ambos inciden en la aparición y recurrencia del dolor.

Algo más sencillo puede ser tomar una taza de chocolate caliente o consumir cincuenta gramos de chocolate negro cuando se presenta una crisis dolorosa, tal como lo sugiere un estudio realizado por la Universidad de Chicago.

También escuchar música ayuda, especialmente en individuos que sufren de ansiedad.

Tener más amigos, tal como reveló un estudio de la Universidad de Oxford, ayuda asimismo a resistir mejor el dolor.

Finalmente, maneje siempre la parte espiritual o emocional de su dolor. No lo niegue, destierre los miedos y vea la vida con otra perspectiva. Acepte la responsabilidad, entienda que el dolor es un maestro y atrévase a identificar la causa emocional subyacente.



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