Sea macho y aguante

Sea macho y aguante

Sea macho y jale caña; sea macho y pise el acelerador; sea macho y aguante el dolor; sea macho y pelee, dispare; sea macho y seduzca a muchas mujeres, lléveselas a la cama… Parafraseando a mi amigo y psicólogo Antonio Pignatiello: un hombre no se siente triste, está furioso; un hombre no está asustado, está furioso; un hombre no está conmovido, está furioso… Y cabe la pregunta, ¿podrán algún día estos hombres recordar quiénes eran antes de que el mundo les dijera quienes debían ser? ¿Podremos algún día padres y madres darnos cuenta del daño que hacemos criando machos en lugar de seres humanos?

En el caso de la construcción del género para los varones en nuestra civilización, lastimosamente y por razones históricas que ahora no vienen al caso mencionar, la violencia refuerza la masculinidad. Desde que el hombre nace es educado con juguetes bélicos y deportes agresivos. Se los formas para la lucha de poder. Se les reprime el derecho a la expresión de emociones vinculadas con la feminidad como la ternura y el llanto. Se les condiciona a inhibir cualquier expresión emocional salvo que sea a través de la rabia. Que un varón hable sobre sus sentimientos hace despertar sospechas. Luego vemos prevalencia masculina en las estadísticas mundiales de infartos, suicidios, adicciones, accidentes de tránsito, asesinatos, delincuencia, o como victimarios de violencia familiar y basada en género en diferentes gradaciones, desde las sutiles e invisibles hasta las más escandalosas y flagrantes…

Criados así, los hombres terminan por convertirse en un factor de riesgo, para sí mismos, para otros hombres y para las mujeres. Terminamos por creer que educando así, haremos de nuestros hijos, hombres fuertes, cuando en realidad echamos al mundo seres humanos duros por fuera, armados de una coraza, pero en el fondo llenos de miedo y de inseguridad, discapacitados para mantenerse en eje con su sí mismo, con su ser esencial, dominados por el control de mandatos sociales crueles y absurdos. Criando así engendramos más sufrimiento para la humanidad.



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