Seguimos necesitando el Día de la Mujer

Seguimos necesitando el Día de la Mujer

Era la madrugada del 8 de marzo de 2012, esperaba para terminar la edición de un material, y para aprovechar el tiempo analizaba las comunicaciones de Facebook, cuando apareció el primer mensaje cándido, romántico y sublime, felicitando a las maravillosas y bellas mujeres en su día.

Sin respirar, comencé a escribir, con una indignación calmada que había madurado durante varios años, con la reflexividad que te brinda la cuarta década de la vida, con la convicción de que esta fecha se desvirtuó y continúa desvirtuando nuestra mujerabilidad, porque prevalecen las flores sobre la denuncia, los poemitas sobre la violencia de género, las felicitaciones sobre las injusticias mundiales.

Ese día, con “Soy mujer, pero por favor, no me felicites por eso”, casi independientemente de mí, nació Mujerabilidad.

La satisfacción de la constancia y el foco en proponer puntos de vista para elevar la consciencia de nuestro planeta, a través de rescatar la esencia de ser mujer, se contraponen a la gigante necesidad de aquellas que no son escuchadas, que sufren sin darse cuenta, que viven realidades caóticas porque no conocen más opciones, que son adictas al dinero y por eso se prostituyen, que las violan, las abusan, las trafican, las maltratan, les cercenan el placer.

Y es que esa capacidad de ser mujer, esta mujerabilidad, me conectó con lo más sublime y lo más doloroso de nuestra esencia femenina.

Este 8 de marzo, de nuevo recibiremos felicitaciones llenas de corazones, habrá feministas enardecidas reprochando tal atrevimiento, pero para la mayoría será un día más, como cualquier otro.

Desde este rincón, nos animo a reflexionar y actuar en consecuencia. Tal como lo expresé en la primera entrada, no hay que hacer grandes cambios, basta con apoyar a aquella que lo necesita, ofrecerle opciones diferentes al dolor a tu hermana, tu vecina, tu amiga; las críticas y los agradecimientos recibidos durante este año, me lo confirman.

Habrá valido la pena si este año alguien reflexionó y movió algo dentro de sí mismo para cambiar su entorno y así hacer del Amor algo concreto que transforma el mundo; habrá valido la pena si en algún hogar cesó la violencia y dio paso a la armonía, habrá valido la pena si alguna de nosotras decidió vivir por sí misma, reencontrarse y amarse. Seguirá valiendo la pena si entre todas construimos la mujerabilidad que haga de nuestro planeta un lugar mejor para vivir y compartir.



Deja tus comentarios aquí: