Ser alguien genial, sin fracasar en el intento

¿Sabes qué resulta genial, único, extraordinario, magnifico y magistral en una persona? Si quieres saberlo, te invito a seguir leyendo…

Para que una persona resulte ser alguien genial, única, extraordinaria, magnifica y magistral, debe hacer algo muy sencillo, realizar una acción generosa y alegre antes de que acabe el día. Despertar la alegría en el corazón de otro ser humano de forma desinteresada, con el único propósito de hacerla feliz, te convierte en alguien portentoso y además te alinea con el orden inteligente del universo, lo cual provocará que lleguen bendiciones de manera automática a tu vida. Yo me he dispuesto cada día a buscar formas ingeniosas y sencillas para despertar alegrías en mis seres queridos o en las personas que se me acercan. Hacer este tipo de cosas requiere:

Primero, disposición… tomarse unos minutos, es más, hay ocasiones en las que unos cuantos segundos bastan. Poner la excusa de que no tienes tiempo para demostrar afecto sólo evidencia miedo o desprecio, sin contar que esa resistencia te desvincula por completo del sistema armónico de la vida y el universo, así que mucho cuidado con lo que estás sembrando en tu corazón.

Segundo, tus acciones deben ser sencillas, humildes y que emanen del alma con naturalidad. A veces queremos sorprender con bombos y platillos, hacer algo espectacular, casi que un show para demostrarle a otros lo tanto que los queremos, gastamos un dineral pensando que eso va a gustar; y sí, puede que resulte, pero pasa entonces que aparece de la nada un ser que lanza una mirada inocente, una sonrisa o un beso y nada más que con eso derrite a la persona receptora y merecedora del halago. En tal sentido sería bueno tomar en cuenta la frase que reza y dice: menos, es más

Otro punto es ser pertinentes, o sea, evitar decir cosas como dar pésames en cumpleaños, es importante saber escoger el momento y lugar adecuado para dar tus demostraciones de afecto, gratitud o cariño.

Esto de hacer felices a otros es tan fácil que a veces sólo tenemos que hacer bien lo que queremos o asumimos hacer, ¿cómo es eso? cuidando tu salud, alimentándote bien, evitando problemas, buscando ser cada día mejor, estudiando,  trabajando, o simplemente dejando de molestar o fastidiar la vida a otros, eso ya es bastante.

Nuestro índice de bondad es directamente proporcional al número de alegrías que despertamos en los demás. Por eso ruego para que tus días culminen con una acción generosa y alegre de tu parte para otros. La vida nos llena de bendiciones cuando despertamos alegrías en los demás. De mi parte recibe un abrazo, una sonrisa, mis mejores deseos y todo mi respeto por ser una persona tan extraordinaria para muchos.

 



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