Ser espirituales y ser humanos

 “NO RESPONDER, pero tampoco retroceder ni obedecer

¡Creo en las manifestaciones, pero pacíficas, sino, pierden sentido!”

Gandhi

Somos seres espirituales porque significa que tenemos alma y espíritu, todos lo tenemos, así nos dediquemos a ser oscuritos, malvados, criminales y a hacer el mal, seguimos siendo  espirituales (de eso se trata la frase “vendió su alma al diablo”), lo podríamos expresar como el camino que eligió o el nivel de evolución de un alma en esta encarnación.

Últimamente muchas personas que siguen el camino de la oración, el nueva energía, el budismo, ho’oponopono y sus afines, me tratan de evangelizar para que no tome posición, ni opine en la situación Venezuela, sucede que todas esa personas saben que nos encarnamos para aprender, que es necesario vivir la experiencia del planeta tierra para poder evolucionar, de no ser así ¿para qué tomar un cuerpo biológico y encarnarnos en la densidad de la tierra?

Sucede que según el secreto, los místicos, la neurociencia y otros investigadores, el pensamiento y la palabra crean la realidad que se manifiesta, pero, también sucede que creamos esa realidad para enfrentarla, atravesarla y crecer como almas, se le llaman los retos o desafíos y están allí para evolucionar, no para ser ignorados.

Así pues yo vivo en un cuerpo biológico y debo aprender haciendo los asuntos del cuerpo biológico, debo aprender a conseguir alimento, a dialogar, a cuidar mi cuerpo, entre otras destrezas concerniente a la especie animal que llamamos humanos, también debo aprender a expresar mis emociones, a tomar posición en asuntos que tengo que vivir en el quehacer cotidiano, sin tener una mente líquida, ni rígida, es decir, aprender a flexibilizar mi pensamiento.

Por ejemplo, puedo decir: “no hay agua”, “se fue el agua”, y eso no hace que se acabe el agua del planeta, es sólo una afirmación puntual de mi realidad presente en ese momento, al contrario, daño el agua cuando la contamino, la dilapido, no admiro la majestad de los ríos y no la valoro. Sin embargo, yo no hago nada de eso, por un acto de consciencia hacia la madre tierra y sus hermosas aguas.

De la misma forma yo puedo expresar que repudio la violencia desatada en el país en que vivo, eso es un hecho, ahora dentro de mi corazón y con mucho trabajo interior yo NO odio a las personas que van y matan a sus conciudadanos, tampoco odio, ni maldigo a las personas que golpean y torturan estudiantes, yo en mi interior hago mi trabajo de comprender que ellos están en su nivel evolutivo, yo creo que es muy bajo, (pero no lo sé, porque no estoy desencarnada, no soy un ángel).

Sin embargo, la realidad manifiesta es que hay violencia, muertes, desaparecidos y torturados, yo estoy haciendo mi trabajo en tres dimensiones: 1.- Apoyo el derecho que tienen cada uno de pensar y sentir sin más impedimento que su propia conciencia, creo que nadie debe ser torturado ni excluido por pensar diferente, por eso continuaré apoyando la protesta pacífica en Venezuela, no sólo porque es un derecho constitucional, sino porque creo en el derecho a disentir, 2.-Seguiré orando a cada instante porque la noche oscura del alma de paso a la luz en nuestro corazón y pase este trago amargo para Venezuela y cualquier país que viva tanta violencia y represión, 3.- Igualmente continuaré haciendo mi trabajo con inclusión, amor y respeto para todos por igual.

Así que, si consideras que quedarte de brazos cruzados o no opinar te hace más espiritual lo puedo comprender, si crees sinceramente “que ese es su rollo” lo puedo comprender pero permíteme a mí seguir expresando que estoy a favor de la protesta sin violencia.

Nunca celebré que maltrataran a los hoy gobernantes de este país y continuaré deplorando cuando maltratan y torturan a los manifestantes actuales. Yo estoy a favor de la inclusión, la información oportuna, la diversidad, el respeto a la diferencia y todas esas cosas que tanto nos cuesta aceptar.

Actualmente en Venezuela existen serios motivos para protestar entre ellos, impunidad, inseguridad, inflación desmesurada y escases, corrupción, entre otros.

Por otra parte, sé que es infinitamente más fácil vengarse que crear estructuras para la paz, no obstante, vengarse no es evolutivo. Es evolutivo, ver lo que pasa afuera (espejo) para sanar en el interior de las personas la rabia y el dolor para poder seguir adelante por el derecho de todos a ser incluidos, reconocidos e integrados.



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