Ser feliz no cuesta tanto

 

La cotidianidad hace que dejemos un lado disfrutar de las cosas simples de la vida. Es muy cierto que la rutina, la monotonía, la tecnología genera que perdamos ese interés o ese asombro por las pequeñas cosas que puedan hacernos feliz en un instante. Lógicamente forma parte del aprendizaje del ser humano, tener días difíciles, complicados, estresantes, pues la vida no es tan sencilla como quisiéramos. Lo que es evidente es que nos enfocamos más en las cosas malas que en las que nos gratifican.

No deberíamos ver la felicidad como algo que se trabaja para obtenerla, no se fabrica la felicidad, siempre la podemos encontrar y cada día es una oportunidad. ¿Dónde está la felicidad? ¿Acaso en el calor que hace hoy? ¿En el tráfico? Si crees que se debe recorrer mucho para alcanzar gratitud en cosas elaboradas, estas equivocado. Piensa en que momento del día puedes permitirte ser feliz. La idea es que aprendamos a disfrutar esos momentos espontáneos, pero también podemos buscarlos. En mi caso a la hora de leer, me basta con un buen café y buen libro para sentirme bien conmigo misma, incluso también cuando escribo este artículo. Me encanta ver las nubes y contemplar el cielo cuando estoy en el transporte vía a la universidad, quizás esta no sea la máxima expresión de la felicidad pero te puedo asegurar que vivir con plenitud y agradecer, es una forma de ser feliz. Cosas simples como comer tu helado favorito, escuchar una canción que te encante, bailar, cantar, compartir con tus seres queridos, hacen la diferencia.

EL mayor problema es que siempre queremos más, y no hablo de que no  tengas aspiraciones, que no trabajes por un sueño, el cual al lograrlo te proporcionará gran satisfacción, felicidad, orgullo, aumentará tu autoestima, etc… Pero no pierdas el propósito de ser feliz hoy. Dar el justo valor a las cosas que son importantes, estar realmente enfocados y darle la vuelta a las cosas que nos suceden (en mi anterior articulo hable un poco sobre esto Encontrarle sentido a lo que nos sucede). Ni más ni menos, reconocer lo que tiene valor en nuestras vida.

Empieza el día con la intención de ser feliz. Simplificar nuestra vida hará mejor nuestros días, vivir cada momento como si fuese único.



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