Ser o no ser madre, he ahí el dilema

Para muchas mujeres es fácil tomar la decisión de ser madre, incluso a veces parece que ni siquiera  fuese una decisión. Es como si simplemente fuese parte de la vida.

Todo el mundo da por hecho que al ser mujer un día te convertirás en mamá y puede que tú hasta te sientas culpable si en el fondo no quieres serlo.

A las niñas nos crían jugando a ser mamás, cuidando a nuestras muñecas, peinándolas, vistiéndolas, dándole su paseíto en el cochecito, jugando a la cocinita… y eso es muy bonito, cuando eres niña, claro.

A medida que vas madurando, que te vas haciendo mujer, ves como poco a poco la vida de las personas va cogiendo ese cauce natural, eso que está considerado como normal, pero hay otras que parecen irse quedando sin dar ciertos pasos.

Ya llegada una edad, deberías estar casada y con un niño por lo menos y si no es así, la gente te empieza a “reclamar”.

El ser o no ser madre es una decisión importantísima y cuando digo ser o no ser, no me refiero al momento oportuno, que eso es otra cosa.

Creo que cada mujer debería ser libre de tomar esta decisión tan importante sin presiones sociales, de la edad, la familia o la pareja, pienso que toda mujer que elija no ser, no debería ser vista como un bicho raro,  ni ser víctima de críticas por ello.

Se habla mucho de lo bonito que es ser madre, de lo mágico, maravilloso y gratificante, pero hablar de lo contrario parece un tema tabú. Así que sin ningún tipo de tapujos, he aquí las razones por las que hay mujeres que deciden no tener hijos:

  1. Libertad, vivir sin un hijo significa no tener ataduras. Eres libre de hacer con tu vida lo que quieras, sin ninguna persona bajo tu responsabilidad.
  2. Tiempo, es todo tuyo, te pertenece, lo gestionas a tu manera sin pensar en llevar el niño al cole, a natación, al cumpleaños de su amiguito el fin de semana, etc.
  3. Economía, cuando hay un niño en casa el dinero se fuga por todas partes y ni hablar si trabajas a tiempo completo y tienes que pagarle a alguien para que lo cuide o te ayude con las labores del hogar.
  4. Independencia, no tienes que depender de nadie para lograr llevar a cabo tu día a día, ni de los abuelos para que lo busquen al cole, o de tu hermana para que se lo quede un fin de semana, esto en el caso de que tu familia viva en tu misma ciudad.
  5. Intimidad, sin duda y nadie lo puede negar, cuando llega un nuevo integrante a la familia, resulta que la vida como pareja merma de una manera significativa. Ya las cosas cambian, la pareja está más cansada, pendiente del niño, etc.

Ser madre está bien,  pero no es lo idílico que se puede uno imaginar de la maternidad, es un gran sacrificio que muchas mujeres están dispuestas a hacer. Pero aquellas que no lo estén, no deberían ser juzgadas, sino aceptadas por tener el valor de tomar esa decisión tan importante.

Porque tan importante y valiente es decidir ser, como decidir no ser. Se acabó el dilema.



Deja tus comentarios aquí: