Ser o no ser… cuaima

  • No demuestres que te gusta, pues si lo haces ya no se interesará más en ti.
  • No le digas lo que quieres, es mejor que crea que eres una tonta, así puedes manejarlo y que termine haciendo lo que tú deseas.
  • No le cuentes que te haces tratamientos estéticos para que crea que eres así de esplendorosa, al natural.
  • Que no te vea molesta para que crea que eres dulce y llevadera.

Y la lista de este tipo de consejos puede llenar cualquier cantidad de blogs sobre cómo atrapar y mantener hombres.

Qué satisfactorio sería que se tratara de anécdotas sobre nuestras abuelas, pero la cantidad de mujeres que hoy en día están fingiendo por y para ellos es increíble.

Por su parte, ellos juegan en el juego, se hacen los que se creen que somos tontas y acto seguido nos catalogan de cuaimas, lamentablemente, con mucha razón.

Mi mujerabilidad se estaciona allí y se pregunta ¿por qué? ¿qué nos hace sentir que si no somos auténticas no nos van a amar? ¿qué hay en nuestra concepción de mujer que nos lleva a considerar que debemos aparentar ser lo que no somos? Incluso, tal como alguna vez lo he dicho, ¿a sentirnos orgullosas de ser unas extraordinarias cuaimas?

Las respuestas psicológicas, sociológicas, astrales y demás van desde la falta de autoestima hasta los arquetipos aprendidos generación tras generación.

Siento que al funcionar desde la cuaima que miente, que cambia la piel sin que se den cuenta, estamos creando una falsa realidad que les permite a ellos moverse desde esa falta de honestidad. Con esto no quiero plantear que si nos mienten es porque somos cuaimas, quiero decir que si somos esa cuaima en algún momento sufriremos las consecuencias de recibir lo que dimos.

Si aprendemos a vincularnos desde el lado más luminoso de nosotras mismas, estoy segura de que el listado inicial podría ser algo como:

  • Si te gusta, demuéstralo, sin exagerar, pero sin mentir. Si funcionan como pareja, será una buena experiencia.
  • Di lo que quieres, sin exigir, es mejor que lo sepa a que crea que eres una tonta y luego haga contigo lo que se le antoje.
  • Cuéntale que te cuidas para ser esplendorosa, amarte a ti misma y que desde allí crezca aún más su amor por ti.
  • Que te vea molesta, comprenderá que eres un ser humano y que hay cosas que no te gustan; él también tendrá sus malos momentos. De eso se aprende mucho y lograrán construir una relación dulce y llevadera.

En fin, está en nuestra mujerabilidad decidir ser o no ser una cuaima.

 



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