Ser vulnerable

Escuchando a la psicoterapista Brené Brown en el marco de Ted en julio del 2010 me inspiré a hablar en mis conferencias que ser vulnerables nos lleva a la libertad mental y emocional de muchas generaciones como la nuestra que se enfocaron en prácticas que han sofocado al extremo durante mucho tiempo el florecimiento de nuestra paz, nuestra sabiduría, nuestra creatividad, nuestra felicidad y éxito.

Hoy lo que quiero con este corto post es invitarte a explorar lo que significa ser verdaderamente vulnerable y cómo con esta condición emocional podamos soltar estas limitaciones que nos han enseñado, y que hemos asumido como reales proyectando en los demás, y especialmente, y trágicamente, a nuestros hijos.

La vulnerabilidad es realmente la última fortaleza social-emocional que existe. Su práctica crea saludables habilidades de reflexión personal para nuestro éxito personal.

No es posible establecer relaciones sanas con nosotros y los demás sin ser emocionalmente vulnerable.

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Sin la vulnerabilidad nos defendemos constantemente contra pensamientos rígidos sobre las creencias de quienes creemos que somos, creando un juicio continuo hacia nosotros mismos, avergonzándonos y llenándonos de intolerancia en nuestra vida diaria. Esto nos lleva a lanzarnos a la batalla de: “nosotros contra ellos” con respecto a nuestra forma de pensar y de relacionarnos.

Desde la cuna hasta la tumba, esta es la gran causa de la depresión, del acoso, de la división, de la codicia y la guerra.

Ser vulnerables nos trae beneficios que son más reales, relaciones personales basadas en la colaboración y no en la competencia, impactantes y profundas experiencias con nosotros mismos que se reflejan directamente proporcional a relaciones personales más genuinas.

Estos beneficios se traducen en:

  1. Entrar en un espacio vulnerable nos da la libertad mental y emocional de relacionarnos de manera ideal.
  2. Impulsar de manera inmediata la autoestima, y
  3. Coherencia y trasparencia como seres humanos y por consiguiente como marcas personales en un mercado profesional que vivimos como emprendedores.

Mi idea con este post es hacerte un llamado a ampliar y profundizar nuestras capacidades para la vulnerabilidad emocional. Entendiendo este proceso comenzamos a comprender la “alfabetización psicológica” que trae la comprensión de la conducta humana de nuestro mundo relacional.

Este entendimiento puede funcionar para inspirar la compasión, la reconciliación y el fortalecimiento del capital humano tan necesario para afectar positivamente tanto en el hombre como al planeta.

 



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