¿Será verdad?

Estando en una de mis acostumbradas conferencias, a las que soy contratado o invitado y suelo hacer en universidades, empresas o a público general, se me acercó un mujer para preguntarme ¿cómo podía descubrir cuando estaba siendo víctima de un engaño o una mentira? 

Debido a que ya me tenía que ir por otro compromiso en otra ciudad, mi respuesta fue breve: “la verdad no requiere el esfuerzo que necesita la mentira, para que quien la escucha pueda creerla”.

Al tiempo esta dama me escribió un correo agradeciéndome por aquella extremadamente breve consulta, ella esperaba que yo le diera una respuesta más larga con elementos y tips sobre cómo se comporta una persona al mentir, cosa que también me hubiese encantado proporcionarle, porque existen métodos a nivel de lenguaje corporal, que te indican cuando alguien está mintiendo.

Sin embargo me comentó que mis palabras, a pesar de haber sido extremadamente rápidas como un relámpago, fueron suficientes como para darse cuenta que y cito: “una persona cuando dice la verdad, le sale con tal naturalidad que dependiendo de la situación, puede ser que cause mucho dolor, pero a pesar que esa realidad puede molestar no deja de ser una verdad. En cambio con la mentira, resulta sorprendente cuanto esfuerzo o elaboración le imprime la gente para montarla y mantenerla, además que el cuerpo del mentiroso suele manifestar movimientos nada naturales y a expresar palabras que comúnmente no diría”.

Y es así, la verdad es como agua clara que se cuela por cualquier lugar sin esfuerzo alguno y que no hay que forzar para poderla dar, además que consumir agua clara y cristalina siempre será de agrado para muchos. La verdad no necesita justificar sus argumentos con insistencias, para poder ser aceptada.

La mentira por su lado también es como el agua, pero con impurezas, lleva más trabajo digerirla porque hay que filtrarla en demasía, para poder lograr que alguien quiera tomársela.

Ahora bien, yo siempre estaré de acuerdo con decir la verdad, siempre y cuando se cuide la forma y el momento de decirla. Si bien es cierto que a la gente le gusta el agua clara y fresca, también se puede ahogar. Por muy clara y buena que sea el agua, hay momentos para tomársela. Por mi parte seguiré llevándoles agua clara en cada entrega. Nos encontramos en un próximo artículo.

 



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