Shopping espiritual

¡La espiritualidad también está a la venta!

Ante una gran demostración de las gentes de sentirse “más a gusto” consigo mismas, un “gran negocio” se ha desplegado en torno a la espiritualidad. Pero, ¿qué es lo que se ofrece?

Cuando ciertos comportamientos se “masifican”, por cuestiones de aparente necesidad, aparece lo que conocemos como modas. El tema es lo que se considera realmente una necesidad. Existe una diferencia importante entre lo que es real y lo que no lo es, entre lo auténtico y lo aparente. En ocasiones, ante el deseo de pertenencia y de cumplir con determinados contratos sociales, los individuos se embarcan en empresas desconocidas, con el objetivo de “estar a la moda”, de “sentirse parte”. Se argumentan: “Si todos lo hacen, ¡yo debería también!”.

La espiritualidad no está exenta a estas cuestiones. De hecho no sólo vemos un sinnúmero de propuestas “diferentes” por doquier, sino que cada vez son más los “supuestos oferentes calificados” de todo tipo de actividades, a las que catalogan como “espirituales”. Se trata de ciertos personajes, en ocasiones grandes manipuladores, que utilizan una ‘tendencia” para sacar provecho personal de ella. Cuando de vender se trata, ¡todo vale! Se dejan de lado: medios, modos, formas y, por sobre todo, responsabilidad, respeto y compromiso.

En todo proceso existen etapas, etapas bien definidas, que marcan el estado del mismo, y determinan el grado de involucramiento de los individuos. Generalmente en los primeros pasos de un proceso de auto-descubrimiento, se presenta una especie de “impulso desenfrenado”, con características muy viscerales, de incorporar desmedidamente. Es una especie de “voracidad”, donde lo importante es agregar más y más, a costa de una “rápida” ingesta de información y de conocimiento. Pero: ¿Qué hay de la capacidad del “recipiente” para soportar estos contenidos? ¿No es acaso una “engullida devoradora”, el preámbulo de una fuerte indigestión?

Shopping espiritualExisten diversos motivos por lo que las personas se aventuran a “salir de shopping espiritual”, sin antes crear las condiciones necesarias para una “buena compra”, para una recorrida a conciencia del paseo que se proponen en sus vidas. ¡Y no hablemos aún de la preparación del “recipiente”! ¿Cómo puede algo que no se ha vaciado primero, ser colmado nuevamente? Es necesario comprender con honestidad, que un pre-requisito para “incorporar algo nuevo”, es vaciarse de lo viejo primero… al menos hacer algo de lugar. Pero las gentes se “lanzan” intrépidamente sin antes despojarse de lo que ya no sirve, de lo que generará resistencia, contradicción y hasta, posiblemente, el abandono y la frustración del maravilloso viaje del auto-conocimiento.

Ante estas “presas fáciles”, grandes artífices de la confusión y del “circo espiritual”, afilarán sus “garras” para hacerse de ellas, y alimentar así sus deseos y sus egos.

 



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