Si de maletas se trata

Por muchos años comencé a llenar una maleta inconscientemente, una maleta que guardaba momentos desagradables, errores y solo hacia peso en mi vida, era como esa maleta que llenamos hasta más no poder, aun cuando sabemos que el viaje sera solo de dos días, y nos incomoda todo el trayecto ida y vuelta. Muchos han sido los autores que han hablado de las cargas y lo dañinas que son para avanzar y lograr la felicidad, pero pocos realmente entendemos lo que eso significa y la seguimos cargando por el resto de nuestra existencia.

Un día decidí soltarla, dejarla tirada en el tren del medio día, lanzarla por el primer acantilado que encontrara en el camino, pero solo funcionaba por un rato, quizás unas horas o inclusive por un par de días, por mas lejos que la dejara o decidiera hacerlo, ella volvía en cada error, en cada reincidencia mía o de otra persona, no funcionaba. Entendí que el hecho de que decidiera dejarla no cambiaba las cosas y que huir de lo que en ella conservaba solo me traía mas carga.

Unos años mas tarde mi maleta se convirtió en un saco, por mas que deseaba ser feliz, olvidar y avanzar, en el trayecto nunca me había detenido a realmente a enfrentarme con ella, y comenzar a vaciarla. Bien dicen que nunca hay tiempo para las cargas y menos cuando te enfrentan a malos momentos. Al poco tiempo tome la decisión, ya no de huir de ella, si no de enfrentarme conmigo mismo, fueron días difíciles, días en que comencé a notarme solo, días en los que cuando me veía en el espejo, en mi reflejo veía que gran parte de los pocos kilogramos que pesaba eran rencores y reproches.

Descubrí que si bien la decisión es importante, el proceso comienza realmente cuando estamos preparados para soltar y dejar fluir, soltar el pasado, perdonarse y perdonar a los demás, es un proceso diario, existen miles de frases que dicen “La felicidad es una decisión” pero muy pocas nos muestran realmente como decidir ser felices, cuando en el proceso acumulamos cosas que la hacen más difícil de lograr. En el presente y espero en el futuro cada día que me despierto decido ser un poco más feliz que ayer, pero también en ser un poco más humano, un poco más sensible y un poco más sabio, de esa manera se que mi maleta seguirá vaciándose y nunca se volverá a llenar. Mi consejo (aunque no lo han pedido) es que no se agobien por el pasado ni por la maleta que cargan a cuestas, sé que en el momento indicado encontraran que cada herramienta leída les servirá y que cuando llegue el momento de soltar, comenzaran el proceso de perdonar y encontrar esas respuestas a todas esas frases de las que les hable antes.

Hoy comencemos a dejar las maletas vacías y que en ellas solo entren lo que la vida y Dios decidan que sea parte de nuestro viaje.

 



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