¿Si me callo qué?

Cuanto tiempo me ha llevado entender el poder del silencio. Quizás porque empecé a hablar tarde y sentía la necesidad de recuperar el tiempo perdido o por malinterpretar la vocación de comunicador que poseo, pero no mantenía silencio por nada del mundo. Desde los primeros estudios tengo clarísimas las normas de buen oyente y mantengo mis labios bien cerrados en público cuando la situación lo amerita.

Sin embargo, mi problema era en el ámbito privado. Juanko con Juanko, era allí donde el diálogo no cesaba. A veces me aturdía al punto de disfrutar poco mis logros como consecuencia de las conversaciones internas y eternas. Con la cercanía de la madurez, que en mi caso se ha demorado bastante, decidí bajarle el volumen a la conversa. La verdad me asusta mucho el silencio.

Lo maravilloso de la vida es que te da sorpresas, me tocó una hace poco. Decidí callarme y creer, entonces ocurrió el milagro: el reencuentro con mi alma. Un alma inquieta y preguntona como me gusta definirla. Por fin entendía el mensaje, creer en mi don. Tantos años buscando explicaciones, pensando en lo que siento. La clave era sentir lo que siento.

Coincidencia o no, utilizo música de Chaplin cuando necesito que la musa se acerque por estos lares. En mi estudio, además de fotos de los Rosillito, hay un par de imágenes de Charlot. Desde los diecisiete años, cuando fui Amigo Guía del Museo de los Niños, comenzó la admiración por Charles Spencer Chaplin. ¡Caramba Charlie hasta ahora caí en cuenta!

El cine mudo Juanko. Silenciar los pensamientos, creer en ti. Aplicar parte del intro de Oh qué será “el único gesto es creer o no, algunas veces hasta creer llorando…”. Para disfrutar de esto que algunos llaman vida es preciso que te calles y dejes de buscar explicaciones racionales a todo cuanto sucede. Dale permiso a la magia del universo sin descuidar lo terrenal, deja el miedo. Como me enseñaron hace poco, donde hay temor no está Dios.

Termino estas líneas al ritmo de Willie Colón, transportado a otros tiempos. De vuelta al presente me pregunto ¿Si me callo qué?



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