Si no eres feliz, tú tienes que cambiar

Si no eres feliz, tú tienes que cambiar

Con frecuencia oigo a personas quejándose de la vida que llevan, repitiendo una y otra vez que no merecen esa situación. Ante eso, les digo: si no eres feliz, tú tienes el poder de cambiar. ¿Sabes que en tus manos está la posibilidad de crear esa vida que quieres? Si no sabes cómo hacerlo, aquí te cuento.

¿Te sientes una víctima de las circunstancias?

Un trabajo que no nos satisface, una pareja que es infiel o tal vez el maltrato de uno de nuestros seres queridos, pueden hacernos sentir tristes, frustrados o con rabia. Además, una situación de salud que nos afecta o una dificultad financiera, también pueden hacernos sentir infelices.

Sin embargo, en todas esas circunstancias, es importante tener claro que aún cuando hayan cosas que escapan de nuestro control, como la actitud de nuestro jefe o el comportamiento de nuestra pareja, nosotros podemos elegir cómo reaccionar y qué decisiones tomar frente a esos hechos.

Entonces, ya no somos simples receptores de las actuaciones de los demás, es decir víctimas de las circunstancias. Más bien así, nos volvemos protagonistas de nuestra vida, responsabilizándonos por seguir buscando esa felicidad que anhelamos y que les aseguro está dispuesta para todos.

Además una y otra vez en mis artículos he sostenido que la forma como vemos, interpretamos y experimentamos el mundo es producto de nuestro mundo interior, es decir nuestro sistema de creencias. Por tanto todo cambio comienza primero en nosotros, dentro de nosotros.

Busca ayuda para cambiar y ser feliz.

Adoro el trabajo que hago tanto en consulta privada como en mis cursos. Es maravilloso ver y apoyar a las personas a que tomen las riendas de su vida. Durante mis casi 20 años de experiencia, tanto con cientos de personas en consulta privada como con miles en mis talleres, he podido ver cómo el cambio interno, del cual hablo en el párrafo anterior, trae como consecuencia esa mejor vida que habían estado anhelando.

Te doy un ejemplo de los muchos que tengo: Una chica vino a consulta porque decía que sabía que ya no quería estar en su matrimonio, que ya no quería a su pareja, pero tenía tanto miedo que no sabía como terminar la relación. Además le aterraba enfrentar sola la vida pues su esposo era el sostén económico. Finalmente, temía cómo sería la educación de su niña con padres separados.

Yo le compartía que en mi criterio tenía que hacer un trabajo personal de empoderamiento. Porque nuestros condicionamientos son muy grandes y socialmente aún hay muchos juicios y limitaciones. Así que empoderarse significaba para ella recuperar su fuerza interior para ir por encima de sus temores de divorciarse, de sus finanzas, de la educación de su hija y de un futuro de una mujer valiéndose por sí misma.

Al cabo de un par de meses ya tenía un plan claro de cómo hacer los cambios y la fortaleza para plantearle la separación a su esposo. Había hecho su trabajo personal y a pesar de que aún tenía miedo, se sentía suficientemente confiada en sí misma para hablar con su pareja y decirle toda la verdad.

Unos meses luego se separó y vivía tranquila con su hija. Decía que ese ahogo que sentía había desaparecido. Ciertamente lloró mucho porque no era su plan de vida, pero sabía que ya no había nada que hacer en esa relación. Se volvió mucho más exitosa en el trabajo que hacía y eso le permitía vivir cómodamente. Así que mi querida cliente, logro superar esa gran prueba para ir en busca de esa felicidad que tanto deseaba.

El cambio es necesario para ser feliz

Sé que nuestro mundo externo es el resultado de nuestro mundo interior, es decir de lo que creo, de lo que digo, de lo que siento y de cómo actúo. Con frecuencia nos empeñamos que sea el afuera que cambie, que la otra persona no te lastime o no te traicione, pero eso es sólo un desperdicio de tiempo y de energía, porque no tenemos el poder de hacer que los demás cambien.

Nuestro poder radica en revisarnos para cambiar nuestros pensamientos. Por ejemplo, en el caso de mi querida cliente de la cual te hablé antes, su pensamiento más negativo era no puedo. Una vez que vimos esto en consulta, pudo cambiar ese pensamiento. Así mismo, también pudo sanar la herida que se había quedado en ella de ese momento de su infancia donde hubo ese quiebre.

Hay una frase que me encanta y dice «A veces le pedimos a Dios que cambie nuestra situación, sin saber que Dios puso esa situación para cambiarnos».

Toda situación que no te hace feliz es una gran oportunidad para que hagas el cambio que te corresponde y así produzcas la vida que quieres. Si no sabes cómo hacerlo, busca ayuda. De mi parte, estoy dispuesta a atenderte. Y como yo hay muchas otras personas. Vamos, no te conformes con una vida mediocre, tú puedes ser feliz y eso sólo depende de ti. Decide, actúa, cambia. Te dejo para cerrar una frase mía que me encanta: La felicidad es para valientes, atrévete a ir por ella.

Imagen de Наталья Данильченко en Pixabay



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