Si no soy víctima, ¿soy victimario?

Si no soy víctima, ¿soy victimario?

¿Se han dado cuenta que la estructura de nuestros pensamientos es binaria y secuencial? Un pensamiento y su acción están precedidos por otro y cada uno de ellos es evaluado como «bueno o malo», en caso que no encontremos «razón» para colocarlo en un lado o el otro, entonces se van al saco gris de lo misterioso o desconocido.

Como lo habrán visto en todos mis blogs anteriores, esa estructura que juzga nuestra circunstancia como «buena o mala» incorpora un «culpable» en la escena. ¿Quiénes de ustedes han recurrido al pasado (a la historia que está en sus mentes), para darle «razón» a su presente y peor aún tratar de pronosticar el futuro? Por el otro lado, ¿quiénes de ustedes viven en este presente «perseguidos» por el culpable del pasado?

Usted que está leyendo esta nota quizá en algún momento se divorció o separó de quien fue su compañero(a), ¿quién fue el «culpable» de esa ruptura?, ¿usted, la otra persona, una mala decisión al inicio, la circunstancia que los llevo a ello o todas las anteriores?

Han visto que las personas más culpadas de la historia son los padres. Hay quienes culpan a sus padres de su «presente» o peor aun de su pobreza, poca educación o falta de oportunidades. Por fortuna para muchos padres, también existen hijos que encuentran en ellos la motivación para ¿SER o HACER?, lo que hoy SON o HACEN.

Pero la cosa no para allí, hemos desarrollado tanto alrededor de la culpa, que hoy en día contamos con guías que nos ayudan a formar ciudadanos de bien, basado en patrones de conducta. Estas mismas guías han evolucionado en 2.000 años de era cristiana, pero siempre partiendo de la base del juicio al individuo o circunstancia a través de lo «bueno o malo» y sea cual sea el desenlace siempre hay un culpable.

La culpa está hasta en nuestros recuerdos, piensen en aquella persona que alguna vez les hizo algo que para ustedes es «imperdonable», si se concentran más en sus recuerdos hasta llegan a «sufrir» de la misma manera que en el pasado y todo su cuerpo se carga de aquella antigua tensión que hubo una vez.

¿Qué hay cuando ese juicio nos muestra que el culpable no está afuera, sino somos nosotros mismo? ¿Cómo se ha sentido cuando en un acto muy personal usted está invadido por la «culpa»? «… nuestro peor enemigo reside en nosotros mismos…». ¿En qué parte de nosotros? ¿En nuestras decisiones, acciones, en nuestra historia o será que realmente somos imperfectos?

El miedo está asociado al desconocimiento, el juicio de lo bueno y lo malo genera un villano al que le tememos a veces hasta con razón. En Wikipedia encontrarán la siguiente definición a la razón: «La razón humana, más que descubrir certezas es la capacidad de establecer o descartar nuevos conceptos concluyentes o conclusiones, en función de su coherencia con respecto de otros conceptos de partida o premisas».

Como les comenté en mi blog anterior cuando escribí acerca del Mantra de los disfuncional. La próxima vez que se encuentre juzgando alguien o a usted mismo y lo encuentre culpable, recuerde que el patrón de conducta que lo ha llevado a eso, también le obliga a perdonarlo… Entonces, ¿es esto funcional? No olviden que ese padrón de conducta incluye el siguiente la siguiente frase: «… por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa…».



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