¿Sí o no?

¿Os habéis dado cuenta de que la vida está llena de negativas?

NO puedes hacer esto, NO puedes hacer aquello, NO puedes decir tal o cuál cosa… NO puedes ir a quién sabe qué lugar NO, NO, NO… Unas veces porque NO puedes permitírtelo, otras porque NO te lo permiten, porque NO tienes tiempo, NO tienes dinero, NO es el momento, NO está bien visto, NO, NO, NO… ¿Os suena conocido?

Es difícil, diría imposible, que podamos conseguir todo lo que queremos, porque es imposible controlar todas las circunstancias. Pero no pasa nada, nuestro ánimo resiste. Somos adultos, conscientes de que así es la vida y hemos aprendido a manejar nuestra frustración de manera que no nos ocasione sufrimiento, o al menos no más del estrictamente natural y humano. A veces daríamos un brazo por hacer algo y da rabia no conseguirlo… pero resistimos. Sabemos que no podemos tener todo lo que deseamos en el momento exacto en el que lo deseamos. Aprendimos de niños a asumir la negativa.

Pero, ¿qué pasaría si no fuese así? ¿Qué pasaría si cuando fuimos niños pequeños se nos hubieran concedido todos los deseos?, si desde que éramos unos enanos nos enseñaron a manejar el SI ¿pero nunca recibimos un NO? ¿Qué pasaría si en vez de aprender en casa a manejar la frustración que conlleva la negativa, nos hubiésemos desarrollado como personas adultas sin enfrentarnos jamás a esa difícil y fastidiosa situación en la que te quedas con las ganas? Pregunto. Piénsalo.

Imagínate llegar a la edad adulta en la que tienes que enfrentarte solo a la sociedad sin saber cómo asumir las cosas que te disgustan, te molestan o no encajan con tus deseos. Imagínate cuánto sufrimiento conllevaría en ese caso llegar al mundo real con la angustia de la insatisfacción constante porque, ¿acaso la sociedad se pliega a nuestros deseos cuando somos adultos?

Podemos ser perseverantes, tozudos, tenaces, cabezones u obstinados y hacer de ello una herramienta para el éxito, pero siempre habrá, queramos o no, infinidad de situaciones en las que la respuesta será NO y tendremos que asumirlo, sin posibilidad de réplica. Aunque sólo sea porque existen leyes civiles y penales, normas sociales de conducta y reglas no escritas que regulan las relaciones sociales. Casos que no podemos modificar a nuestro antojo, y que son inevitables para vivir en sociedad. ¿Crees que es fácil vivir y ser feliz, si no somos capaces de manejar la frustración, sin ser capaces de recibir un NO?

No sé, piénsalo, quizás la próxima vez que tengas que decir NO a tus hijos pero sea más fácil decir que SI, no te cueste tanto resistir a la tentación.



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