Si tan solo recordaras…

La vida es una escuela. Gente va y gente viene. Aprendes a no tener expectativas de los demás. En los momentos de cambios o de dificultad te das cuenta de quién está a tu lado y quien no está. Es parte de crecer. Agradeces ser parte del Universo infinito aunque muchas veces cueste ver y asimilar el aprendizaje de una situación en el momento.

Agradeces que Dios sea tu guía, tu sostén y tu razón. Agradeces ser su [email protected] y tenerlo en el corazón porque es él el impulso y la razón, porque Dios es amor. Y el amor es el único motor.

El amor…

Si todos supiéramos qué es y lo viviéramos no hubiese tanto sufrimiento, ni guerras, ni hambruna ni dolor. Si todos creciéramos en él no habría tanta maldad ni tanta necesidad de poder. Si todos recordáramos a qué vinimos aquella vez que decidimos venir a este planeta a aprender, no perderíamos tanto tiempo en conseguir lo material sino en buscar nuestra felicidad.

Si recordaras tan sólo un momento que eres polvo de estrellas y que vivías feliz en aquella galaxia, en aquellas tan lejanas pero cercanas tierras, olvidarías tus penas por un momento y te sentarías a agradecer mirando el cielo.

Si recordaras que Dios te dio un don para llevar a cabo tu misión en esta dimensión, no perderías tanto tiempo tratando de seguir estructuras que sólo llevan tu alma a ataduras. Si recordaras que la vida tiene sentido, que todo es mágico, que tu corazón tiene latidos…

Si recordaras en medio del olvido que la vida es tan simple como tu mente la concibe…

Si recordaras que viniste a acá por una razón…

Si lograrás centrar tu atención en amar y dejar de luchar…

Si te dieses cuenta que la lucha es resistencia y que la resistencia sólo causa dolor al activar memorias y recuerdos que has de liberar…

Si recordaras, si tan sólo recordaras que VIVIR es AMAR, ayudarías al planeta Tierra a evolucionar.

Muchos son los llamados, pocos los elegidos, pero tú, que lees esto, ya has decidido despertar y con tu luz encender la chispa divina de alguien más.

No olvides quién eres y de dónde vienes. Siempre, siempre, has de recordar que tu misión es amar.

Amar, amar, amar. Sin mirar atrás.

 



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