Si tienes un bebé de alta demanda, eres una mamá de alta demanda

Uno de estos días #mirapapáde2 hizo el mejor símil que hasta ahora he escuchado sobre la personalidad de nuestros hijos. 

“El mayor es como una Van familiar para ir a la playa, tipo tranquilo; el otro, es un Ferrari que acelera de 0 a 100 en 1 minuto”. 

El Ferrari es Moreno mío, un bebé de personalidad intensa, demandante, que no para un minuto, que desde el día en que nació quiere que lo tenga siempre pegado a mí, que cuando ríe lo hace con tanto gusto que contagia, que cuando se molesta te forma líos con las manos, que te habla con los ojos y que a sus 16 meses se hace entender con gestos, sonidos y lenguaradas a la perfección.

Moreno mío es, a mi modo de ver, lo que el pediatra estadounidense Williams Sears, el médico que por primera vez habló de la crianza con apego, definiría como un bebé de alta demanda “pequeños intensos, hipersensibles, que toman pecho a demanda y que parecen que lo roban toda la energía a la persona que los cuida, que no les basta con ver a mamá sino que quieren tocarla, sentirla, que tienen despertares frecuentes”. 

Con su personalidad arrolladora, Moreno mío le imprimió la velocidad de un Ferrari a mi vida y confieso, que a veces, me agoto. Sin embargo, las personalidades  demandantes como la de mi hijo menor, tienen en contrapartida aspectos muy positivos, que como mamá debes ir descubriendo y potenciando.

Los niños/bebés de personalidad intensa:

Son perseverantes, lo que proyectado al futuro posiblemente se traducirá en que fijará metas y buscará cumplirlas. Cuando Moreno mío quiere algo, insiste hasta lograrlo. A sus 16 meses, no se da por vencido ante ningún obstáculo.

Son bebés/niños empáticos, que se conectan emocionalmente con las personas que tienen cerca y les brindan muchísimo afecto. Los bebés de alta demanda son niños muy cariñosos.

Parecen tener un motor interno que los empuja a hacer las cosas y a conseguir lo que quieren. 

Son pequeños altamente creativos. Si la pelota se mete detrás de la silla, Moreno mío se las ingenia para alcanzarla. A su corta edad, siempre es capaz de encontrar la solución a sus “problemas”.

Luego de 16 meses siguiéndole el ritmo a un bebé de alta demanda he aprendido algunas cosas que hacen mi día menos agotador, y más feliz.

  1. Las necesidades de mamá son importantes: si no te regalas aunque sea 10 minutos al día para hacer una pausa y hacer algo que te guste no hay manera de seguir adelante.
  2. La personalidad intensa de tu bebé es un “diamante en bruto” que al pulirse le permitirá lograr grandes metas.
  3. Es verdad que lactancia a libre demanda puede agotar y más cuando es de madrugada y al día siguiente debes trabajar, pero piensa que esa es una etapa que no vuelve y que ese vínculo es sólo entre él y tú.
  4. Uno también es una mamá con altas necesidades, así que déjate ayudar y pide ayuda, sin pena y sin culpas.
  5. Crea rutinas y cúmplelas siempre, porque al anticiparte a sus necesidades evitaras un arrebato de llanto o un momento de desespero.
  6. Se positiva: Tu bebé sabe lo que necesita y sabe pedirlo. Disfruta que quiera estar tanto tiempo contigo.

Y lo más importante: sé feliz, disfruta de tu hijo y no te atormentes queriendo que todo funcione a la perfección, al fin y al cabo, como siempre digo ellos serán niños sólo una vez, tienes el resto de la vida para terminar las cosas pendientes.



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