Si vas por la vida besando sapos, no esperes conseguir príncipes

Si vas por la vida besando sapos, no esperes conseguir príncipes

Solo en los cuentos un sapo se convierte en un príncipe y además azul. No me refiero al aspecto físico, en este caso cuando digo un príncipe azul hablo de un hombre cuidador, respetuoso, afectuoso y amoroso, y por sapo me refiero a aquel que es maltratare, despectivo, indiferente y a quien pareciera que hay que mendigarle cariño, cuidado y afecto.

Entonces, este artículo es una invitación a la congruencia y a la auto-observación. Si frases como “todos los hombres son iguales” ha pasado por tu vocabulario o el de algún ser querido cercano, es importante reconocer que hay millones de hombre con conductas muy diferentes, y que el problema no radica en la conducta del hombre, sino en el tipo de hombre que estás eligiendo.

No con esto quiero excusar a ese tipo de hombres ni mucho menos, son unos patanes y punto, son unos sapos. Entonces, ¿qué haces con ellos? ¿Por qué y para qué los sigues eligiendo así? En muchos casos, hay una respuesta sencilla a esta conducta, y es una mala autoestima. La creencia errónea de no ser merecedora de afecto, amor y cuidado y la clásica justificación de haber tenido un padre abandonante o ausente y en consecuencia no haber aprendido a ser querida por los hombres.

Sin embargo, y suponiendo que eso hubiera sido así, ¡eso explica, mas no justifica!

Estoy seguro de que eres una mujer maravillosa con miles de atributos, ya sean estos físicos, emocionales, actitudinales o los que reconozcas en ti. Pero nada de eso importa si no te quieres. Si dudas constantemente de ti, si en silencio de haces autobullying, te criticas y dices que eres poco valiosa. En resumen, si tú no te quieres ¿por qué te han de querer los demás?

Lo que muy seguramente esté ocurriendo es que encuentras afuera el tipo de pareja que ratifica esas creencias internas que tienes sobre ti y el tipo de amor que crees que mereces, ni más, ni menos. Estemos claros en que las relaciones interpersonales son difíciles y que nos podemos equivocar al juzgar a otra persona.

Es por ello que será inevitable tener diferencias entre lo que esperamos de nuestras parejas y lo que obtenemos. Sin embargo, cuando llegamos al punto de alguna forma de maltrato (físico, verbal, emocional, indiferencia o el que sea), si ocurre una vez, puedes señalar al otro, si ocurre dos o más veces, ya es parte de tu elección. La segunda vez de un error es la primera vez de una elección.

Estás a una elección de distancia de cambiar tu vida de forma exponencial, y eso ocurrirá cuando comiences a quererte y amarte incondicionalmente. Regálate esa vida maravillosa y permite que deje de ser un sueño y pase a ser una realidad.

NOTA: si eres hombre y leíste este artículo, pues también aplica para ti solo que en vez de príncipes, serán princesas.

 

Crédito foto: Carolina González Arias.



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