Siempre vemos a los demás, pero, ¿a nosotros? ¿cómo nos ven?

Tener una mente inquieta tiene su precio. Cuestionarte cosas todos los días, si bien te hace mejorar, también puede hacerte divagar mientras le buscas respuestas a un sin fin de preguntas que pueden estar rondando en tu cabeza por días.

Como parte de esta vida 2.0 que ahora todos tenemos, me disponía a actualizar mi biografía y me hice la gran pregunta, ¿hoy quién soy?; no hay nada más difícil que hablar sobre uno mismo, y más cuando se trata de definirte ante el mundo.

Hice el ritual de costumbre, como todas las mañanas, son las 09:00 AM, granos de café caen dentro del molino, mientras se muelen busco la inspiración, en cada giro de la perilla trato de organizar mis ideas. Mi BIO en blanco, seguía allí… con el café ya en el #AeroPress, comienzo a preparar mi fórmula -para los amantes del café, se las publico en otro post, esta en fase experimental- y mi pregunta continuaba sin una respuesta, sencillamente, esa mañana no era capaz de definirme.

Con este ejercicio, me di cuenta que son cientos de cosas las que hago, de ramas muy distintas, con diversas personas, en diversos sectores; y hasta comencé a entender el porqué muchas veces me preguntan «¿y cuándo duermes?»; pero sin duda la mejor experiencia estuvo justo antes de tomar mi café, apenas terminaba de extraerlo y bingo!!!, ya se quiénes pueden ayudarme, me dije a mí mismo.

Como dice mi BIO actual, tengo dos hijas, una de 10 y una de 5; aunque a veces pienso que son una versión «ZIP» de un par de «doñitas» de unos 70 años, pues tienen cada pregunta y cada salida, que muchas veces me hacen dudar acerca de su edad.

Decidí que para responder a mi pregunta, lo ideal y lo más sencillo, sería preguntarle ¿quién soy? a alguien que me conozca de cerca; mis dos encuestadas jugaban juntas frente a su monitor, me acerqué y les hice la pregunta de rigor… A ver, si alguien les pregunta, ¿qué hace tu papá?, ¿qué le responden?…

Tori, con 5 años, respondió: «bueno…. este… se que hace algo de computadoras, porque la usa bastante; creo que también hace algo con fotos, aquí hay cámaras por todos lados… Mi hermana dice que eso, es publicidad… Yo creo que hace publicidad por computadora… o algo así, osea…».

Vivi, de 10 años, respondió: «depende…» -pregunto entonces, ¿de qué depende ?- «de quien me pregunte papá, haces mil cosas;  a ver: trabajas en Soluciones (así se llama la compañía de consultoría donde hago mi trabajo de tecnología), haces fotos, enseñas, tienes una revista y escribes para otra gente, así como para el sitio de tu amigo, ¿te recuerdas?, con el que conversamos en el concierto (refiriéndose a Eli Bravo)… entonces por eso depende de quien me pregunte; si el que me pregunta, es el papá de alguno de mis amigos y lo veo que usa traje o algo, creo que le digo que eres Ingeniero de Sistemas y que haces muchos trabajos que sirven para Internet y eso…; pero si en cambio, es una mamá por ejemplo, le diría lo de las fotos; o si es artista, le diría de la revista… Por cierto, tengo que felicitarte, haces demasiadas cosas y todas te salen bien, yo apenas voy al cole, a mis clases de música, a las de teatro y a las de baile y ya estoy que no puedo con más nada…».

Ojos brillantes y quijada en el piso de por medio, mis «enanas» me habían dado no una, sino varias respuestas y hasta se dieron el lujo de segmentarme el mercado y la audiencia.

Lo cumbre del asunto es que sigo sin decidir qué colocar en mi BIO, aunque debo confesarles, que después de este episodio ya tengo algo más de luz; ese día entre sorbo y sorbo de café mientras las escuchaba -alrededor de unos 10 minutos- reflexioné sobre un par de cosas importantes, lo importante no es solo lo que tú puedas creer o lo que crees que ven los demás, lo importante está en ese efecto que puedes tener sobre el resto del mundo, aún queriendo o si querer, puedes convertirte en un ejemplo, en un modelo a seguir, en alguien que tiene una influencia; así que mejor tratemos de hacer las cosas bien y que eso sea lo que se replique y el motivo por el cual inspiremos a las personas.

Al inicio de este post, les comenté que tener la mente inquieta si bien te puede hacer mejorar, también puede hacerte divagar mientras le buscas respuestas; este no fue un caso distinto, recogí mi taza, lavé mi #AeroPress y solo me repetía en mi cabeza, con una mezcla extraña entre asombro y felicidad, una frase: «Estoy creando a un mounstruo»…



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