¿Sientes o percibes? Aquí conocerás la diferencia

¿Sientes o percibes? Aquí conocerás la diferencia

Recientemente, estaba dando clase de Psicología General a un alumno vía online, y estaba repasando los primeros conceptos que nos dan en la universidad. Empecé a comprender de nuevo la importancia de cada pequeño elemento dentro de un proceso psicológico. Hoy hablaremos de la sensación y la percepción.

Resulta que normalmente nosotros todos tendemos a confundirnos. Creemos que algunas cosas que estamos percibiendo las sentimos, y otras que realmente estamos sintiendo son simple percepción y les restamos importancia, pero ¿qué son percepción y sensación?

La sensación es esa captura absolutamente inevitable que hacemos acerca de información que proviene de afuera, de nuestra realidad. Podemos sentir lo que captamos con los ojos y los demás sentidos, sin embargo, muchas veces olvidamos que esa información no significa nada sin la percepción.

Entonces, la percepción es la manera como interpretamos esa información y lo hacemos con base en lo que ya hemos vivido. De esta manera, cuando alguien se nos acerca, lo primero que hacemos es compararlo con un conocido para definirlo y anticipar cómo responder.

La utilidad de todo esto es que, como decía Descartes, la mente muchas veces nos juega una ilusión con la percepción, y somos engañados. La clave de todo esto es que seamos muy precisos con lo que estamos sintiendo. Muchas veces no hacemos caso a lo que sentimos a esa información ese algo que te indica “no es el camino”, “no confíes en esa persona”, y nos dejamos llevar por el estafador en cualquiera de sus manifestaciones.

Entonces, ¿es negativa la percepción? Pues, para nada; es un mecanismo que te ayuda a ahorrar tiempo, pero no debe ser usada a la ligera porque fácilmente caemos en prejuicios y toma de decisiones inadecuadas.

Finalmente, hay que mantener un equilibrio entre eso que sientes y lo que percibes; poderlo diferenciar, porque es la forma que nuestra mente tiene para filtrar esa información externa que tanto puede o no dañarnos. Consejo final: estar pendientes al máximo de que lo que estamos realmente percibiendo no sea una ilusión.



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