Sintonizando

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Consejos sobre cómo escucharte mejor a ti mismo, para que así puedas escuchar mejor a otros.

Por David Rome | 24 de septiembre, 2015

arkela/Dollar Photo Club

Traducción: Silvia Porraz.

 

¿Qué tan a menudo te sientes realmente escuchado? ¿Qué tan a menudo escuchas a otros? (Sé honesto).

Sabemos que estamos en presencia de alguien que sabe escuchar cuando tenemos esa dulce y reafirmadora sensación de ser realmente escuchados. Pero tristemente ocurre muy pocas veces. No podemos forzar a otros a escuchar, pero podemos mejorar nuestra capacidad de escucha, y quizá al hacerlo, inspirar a otros.

Escuchar bien significa escuchar con atención plena. Como el mismo minfulness, escuchar requiere una combinación de intención y atención. La parte de intención es tener un interés genuino en la otra persona —sus experiencias, puntos de vista, sentimientos y necesidades. La parte de atención es ser capaz de permanecer presente, abierto y sin prejuicios mientras recibimos las palabras del otro —aun cuando no estén alineadas con nuestras propias ideas o deseos.

Paradójicamente, ser bueno para escuchar a otros requiere de la habilidad para escucharte a ti mismo. Si no puedes reconocer tus propias creencias y opiniones, necesidades y miedos, no tendrás suficiente espacio interior para realmente escuchar a nadie más. Por lo tanto, la base para escuchar con atención plena es tener conciencia de uno mismo.

Estos son algunos consejos para escucharte mejor a ti mismo y así poder escuchar mejor a otros.

  1. Haz un chequeo interno: “¿Cómo me estoy sintiendo justo ahora? ¿Hay algo que me impida estar presente para la otra persona?”. Si hay algo que te lo impide, decide si eso requiere ser atendido o puede esperar.
  2. Siente tu propia presencia, extiéndela hacia la otra persona con la intención de escuchar completa y abiertamente, con interés, empatía y atención plena.
  3. De forma silenciosa, nota tus propias reacciones conforme aparezcan —pensamientos, sentimientos, juicios, recuerdos. Luego vuelve a poner tu completa atención en quien te habla.
  4. Ofrece retroalimentación de lo que escuchas, utilizando las propias palabras de tu interlocutor si es posible, parafraseando o resumiendo el punto central. Ayuda a la otra persona a sentirse escuchada.
  5. Usa preguntas amigables y abiertas para clarificar tu propio entendimiento e indaga para saber más. Afirma antes de estar en desacuerdo. Reconoce el punto de vista de la otra persona —¡reconocer no es estar de acuerdo!— antes de presentar tus propias ideas, sentimientos o demandas.

Este artículo (en su versión original en inglés) también apareció en la edición de Mindful magazine Junio 2014.

https://www.mindful.org/tuning-in/



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