Sírvete lo justo

Siempre escuchamos que debemos moderarnos con lo que comemos, que comamos poco, que nos demos gustos pero no nos pasemos. Eso es como difícil si contamos que para donde voltees todo está acompañado con “súper sizes” “papas extra grandes”, “dos litros de refresco”. La bolsita de chucherías que antes tenía una porción se transformó en la “mega bolsa” que puede saciar a un colegio entero. De esa manera es facilísimo olvidar cómo era comer con los tamaños correctos. Empezamos a ver cómo también nuestras tallas han ido en aumento y lo vemos hasta en los niños. Por eso es tan importante el control de porciones. Esto es, la manera en la que debemos comer, no sólo la comida grasosa, la comida rápida o en los restaurantes, sino nuestra comida día a día para poder dividir nuestro alimento en cinco comiditas, y disfrutar de todos los nutrientes durante el día sin tener la barriga “extra grande” también.

nutritionlabel

Si bien pesar la comida es la manera más fácil de saber lo que nos llevamos a la boca, hay algunas un poco más fáciles que te pueden ayudar sin que necesites mucha matemática ni cálculos. Lee estas técnicas para que tus porciones se parezcan realmente a lo que necesitas.

Ayuda visual: Compara las porciones que dicen “una taza de…” con el tamaño de una pelota de béisbol. Piensa en la mitad (media taza media pelota) para carbohidratos complejos. Una porción de proteína debe ser como un mazo de cartas, o la palma de tu mano sin los dedos (a menos que seas la persona con el premio Guinness de las manos más grandes del mundo, ojo con eso).

Lee las porciones: Esto sirve para cuando compras algo procesado o estás cocinando. Puedes pensar que una lata de atún tiene 60 calorías, porque es lo que dice «en la parte de atrás». Pero si te fijas bien, verás que la lata, la pequeña dice que una porción son 56g, y la lata tiene 98g. Eso quiere decir que esas 60 calorías son sólo aproximadamente la mitad de la lata. Si te comes la lata entera, debes multiplicar por dos.

Come en platos chiquitos: Como los niñitos. Sírvete lo que quieras que puedas comer en ese plato y no más. Si no te quedas pegado de la fuente de comida, es una manera de controlar que tus porciones sean realmente las que necesitas y más si hablamos de un buffet de comida o una fiesta, por ejemplo.

Divide tu plato en tres: Con la única comida que uno puede pasarse un poquito es con los vegetales verdes, porque bastante que los necesitamos. Divide tu plato (mentalmente claro) en dos partes y luego, una de esas mitades, en dos. En la parte grande puedes poner toda la ensalada que quieras, sin volverte loco con aderezos grasosos. En los otros dos cuartos es donde deben colocarse tu ración de proteína y tu ración de carbohidratos complejos.

Si estás más atento a lo que comes, puedes disfrutar de todo, o casi todo, sin sentirte que vas a engordar cuatro kilos después de cada comida. Porque es verdad, la moderación es la clave.

 



Deja tus comentarios aquí: