Solidaridad y empatía: divinos tesoros

Conocido por todos es el dicho “Juventud divino tesoro”. Y así es: la juventud es un tesoro aunque es bueno acotar la extraordinaria frase de Pablo Picasso: “Lleva mucho tiempo llegar a ser joven”. Además de la juventud, hay muchos otros tesoros que, aunque están más escondidos, encierran un inmenso valor. La solidaridad y la empatía son algunos de ellos.

Un texto de la Organización de Estudios Iberoamericanos sobre “Educar para la solidaridad” parte de la base de que la solidaridad es una actitud, una disposición aprendida. Por ello, no necesariamente se nace solidario sino que se aprende a serlo. Ayuda mucho criarse en una familia que la practica o tener maestros que le otorguen un rol preponderante. Si hablamos de la empatía, según Daniel Goleman padre de la Inteligencia Emocional, es “considerar los sentimientos ajenos, saber cómo decir las cosas, cómo actuar y entender el punto de vista del otro”.

Ahora bien, no se puede ocultar la disonancia que existe, aunque digamos que no es cierto, entre creer que somos solidarios y empáticos y verdaderamente serlo. Sobre todo cuando nos encontramos ante una situación donde no pensamos igual o no compartimos una decisión.

Cuando se está evaluando o tomando la decisión de emigrar, a veces, seres queridos, familia y amigos, no entienden adecuadamente cada proceso interior por el que se está pasando y caen en el error de verlo como algo desacertado o intrascendente y no como lo que realmente representa para quien explora este camino. Por ello simplifican fácilmente soluciones, muchas veces como una demostración de un análisis menos ponderado, de evitación del tema o quizás hasta de temor. Repiten como autómatas recomendaciones que han oído o leído como si fueran parte de un recetario de cocina. Y, más aún, cuando las cosas no van como se habían planificado, formulan la desafortunada pregunta de “¿por qué no lo pensaste mejor antes de tomar la decisión?”. Con este comportamiento, en vez de acompañar en este tránsito a esa persona que tanto se quiere, se genera el riesgo de crear un distanciamiento que fácilmente puede transformarse en un conflicto mayor, a veces difícil de rescatar en el tiempo.

solidaridad-empatiaAl emprender una búsqueda en torno a una posible decisión migratoria lo que sobran son consejos de personas quienes, aunque no han pasado por nada que se le parezca, piensan que tienen comentarios que aportar. Por supuesto que no se puede generalizar pero lamentablemente, a veces, los que son útiles son los menos. En casos como estos la intuición y experiencia previa son las mejores compañeras. Hay un dicho inglés que reza: “Straight from the horse’s mouth” que traducido literalmente sería: “Directo de la boca del caballo”. Desde su origen tuvo un significado muy preciso: “implica que la información es creíble, de confianza y confiable. En la esencia, esto quiere decir que la información fue obtenida de primera mano, directa de la fuente o el origen”. Utilizar filtros con la información que recibimos funciona de forma eficiente en este particular, ya que nos otorga una protección indispensable para evitar confusiones innecesarias e improductivas.

Si bien todas las cosas que importan siempre requieren un esfuerzo y de eso no nos vamos a librar, complicarte o que alguien te complique la vida no es la solución. En el otro extremo, la simplificación no es de ninguna forma la respuesta ya que sus consecuencias son muy adversas. Si alguien de tu familia o alguien querido se encuentra en un proceso de evaluar su migración o ya ha tomado esa decisión, acompáñalo desde el afecto y el cariño que le tienes. No minimices ni simplifiques sus malestares y preocupaciones sólo porque no tienes la misma opinión o lo ves desde otra óptica. Aflora tu solidaridad y tu capacidad de ser empático. Al hacerlo, para ti también habrá una ganancia.

 



Deja tus comentarios aquí: