Soltar el control es abrazar la vida

Soltar el control es abrazar la vida

La necesidad de controlar nace cuando perdemos la confianza en los procesos naturales y nos olvidamos de la fluidez de la energía que vive en nosotros. La ansiedad de controlarlo todo aparece en nuestras vidas en ese preciso momento en el cual nuestra mente se vuelve rígida.

Así como lo ha dicho Deepak Chopra: “la necesidad de aprobación, la necesidad de controlar cosas y la necesidad de poder extremo son necesidades que están basadas en el miedo”. En varios otros artículos hemos tocado este tema, y ya sabemos que la felicidad está también relacionada con aquellas cosas que soltamos o dejamos ir, ya que nos volvemos más libres y flexibles.

Cuando nos atrevemos a soltar el control o el deseo del poder extremo, le damos entrada al flujo y a la sincronicidad de la vida; cada cosa y situación entran en su espacio y se ajustan cómodamente sin presión o complicaciones. Vivir conectados al control es como preferir vivir en el sufrimiento, puesto que el control es una mera ilusión; realmente no tenemos control de nada que tenga su origen en lo externo.

Por ejemplo, cuando soltamos la necesidad de querer controlar lo que va a sucedernos en el futuro, abrimos la puerta a un momento presente lleno de grandes y mágicas oportunidades. Estar presentes y agradecer es una manera real de soltar el control.

Buscar la calma en situaciones difíciles, respirar y soltar las preocupaciones sin querer controlar es una manera casi segura de encontrar soluciones efectivas a lo que te aqueja. Querer controlar todo lo que te sucede es una trampa. Cuando sueltas, el universo confabula para darte lo que realmente quieres y necesitas.

Para soltar el control, es importante aprender a ser amable contigo mismo y dejar de juzgarte. Otra clave para dejar ir el control es tomar conciencia de que a veces debemos dejar de insistir y persistir, y más bien dejar que todo fluya. Esta es una de las partes más duras de llevar a cabo, porque nuestro deseo de poder controlar no nos permite a veces comprender que hay cosas o situaciones que no nos corresponden vivir o tener.

Para avanzar en la vida hay que ir cerrando ciclos, lo cual básicamente consiste en amar, perdonar y dejar atrás cualquier cosa, situación o persona que no nos deja florecer y alcanzar nuestros sueños. Es decir, tenemos que aprender a soltar y más bien fluir, confiando en la magia del proceso que estás viviendo.



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