Somos libres

Al despertar cada mañana, tengo una decisión que tomar. ¿Cómo viviré este día que Dios me ha dado? ¿Comenzaré por apreciar su frescura y posibilidades o me angustiaré por todo lo que tengo que hacer? Cuando recuerdo que soy libre para elegir cómo pensar y actuar, no desperdicio mi energía derrotándome a mí mismo”.

1) Lo que primero que nos impide ser libres radica en las malas experiencias. Esto es muy fácil de entender:

2) Otra cadena que nos ata son las buenas experiencias del pasado. Es el peligro de la añoranza que dirige su presente.

3) La ansiedad y el miedo al futuro es otra celda. Ello crea resistencia.

4) Otra cadena tiene que ver con el futuro: la ambición. Tener aspiraciones es maravilloso. Pero estar esclavizado por la ambición es terrible. Las personas esclavizadas por la ambición apenas viven. Es lo que también se conoce como el apego al resultado.

5) La cadena siguiente es el apego a las cosas presentes. Queremos poseer cosas, personas y no separarnos nunca de ellas. Nos volvemos dependientes y perdemos libertad, y frecuentemente tampoco dejamos que esas personas sean libres.

6) Y por último la peor de las tiranías: la prisión del ego.

Que una persona es libre cuando su elección y dedicación está en orden a su plenitud personal. Así, si bebo de más, fumo, o me drogo porque soy “libre”, afecto mi salud, y ya no soy libre. Si conduzco a alta velocidad, sin que pueda controlar el auto, pongo en riesgo mi vida y me hago esclavo de la velocidad. Si un funcionario decide algo que va en contra del bien común o en contra de lo que debe hacer, por acción u omisión, está preso de su “poder”, de su ego y de su ambición. Muchos jóvenes, vulnerables en sus búsquedas, caen en la masificación.

El individualismo y el egoísmo son cadenas de nuestra naturaleza como seres humanos. En el primer caso la libertad no está en función a la unidad, y en el segundo no lo está en favor de la generosidad. Y, si la verdad nos hace libres, la mentira cotidiana encarcela a muchos. ¿Somos realmente libres? Lo que llamamos “libertad” sólo una túnica debajo de la cual se esconde el ser humano encadenado; una esclavitud que no se ve con los ojos, y que es tan silenciosa como perversa. Dos serán los caminos obligados: la educación (que no es la instrucción de los colegios ni entrenamiento de las academias, sino formación para la trasformación). Y la espiritualidad (que no es religión, sino un camino hacia el interior).

“Es estar despierto. Es nunca estar a merced de acontecimientos, cosa o persona alguna.Es haber hallado la mina de diamantes “dentro” suyo”.

Que cada uno de nosotros es un “ser” humano; no un “hacer” humano ni un “tener” humano. La libertad del “ser” humano es parte de la transformación que estamos viviendo. La libertad es poder sentir y expresar el YO SOY. Es vivir desde la Conciencia y no desde el ego.

La libertad es saberse amo de la mente, y no su sirviente. Quien se sabe libre no se identifica con lo que le pasa o no le pasa en el ámbito de las formas. Sabe que no es lo que le pasa, ni lo que tiene, ni es sus creencias limitadoras ni hábitos; él es sólo el observador. Sin apegos, ni rótulos o juicios. Se sabe el soñador, y no el sueño, ni su personalidad, ni su cuerpo. Sabe que está en este mundo, pero que no es de aquí.

Quien es libre vive desde el amor porque sabe que esa frecuencia es la vibración del Poder que naturalmente le ha sido adjudicado. Y desde el amor se sabe creador de su realidad y de las de los demás. No espera resultados. Busca la abundancia en su corazón, la sabe ver en todo y todos, y la siembra o ayuda a sembrarla para el bien de los demás.

Libre es quien sabe que la alegría proviene de su interior. Le es innata, y la proyecta a lo que hace o tiene, y no al revés. Entonces sabe que su alegría ya no depende de nada. Y sólo ES. Es gota, y es océano a la vez. Es libre quien se permite, porque sólo así experimenta. Quien está alerta y atento porque sabe que siempre pasa algo.

El valor, audacia sin duda. Es libre quien logró despegarse de su pasado, y no depender de su futuro, y sabe que sólo existe este ahora, y que lo vive como tal. Es libre quien acepta cada situación como. Quien es libre sabe que no está solo, que nada lo hace por si mismo, que nada es casualidad. Sabe que hay un Plan Mayor, del cual es únicamente un canal. Es libre quien agradece y sabe el valor de sus palabras. Sabe que la muerte no es el final, sino otro principio, porque la vida es eterna.Ser libre es experimentar la dicha y el gozo de todo esto.

Hoy tuve una dosis de Inspirulina y quise compartir esto con toda la comunidad.

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