¿Somos lo que hacemos o lo que tenemos?

Haciendo un poco de investigación para un proyecto en el que estamos trabajando en estos días,  me vinieron a la mente varias preguntas. De éstas escogí tres para desarrollarlas y compartirlas. ¿Qué hace que las personas valgan? ¿Cuál es el criterio de ese valor? y la que más me ayudó personalmente ¿Cuánto vale alguien que lo ha perdido todo?

Vivimos en una sociedad y una cultura donde nuestro valor como seres humanos está directamente ligado al éxito y a los logros. Relacionamos nuestro valor como seres humanos al trabajo que desempeñamos y al reconocimiento que obtenemos. Nos sentimos realizados, muy seguros y dueños del mundo (y hasta arrogantes y soberbios) cuando somos reconocidos, admirados y señalados como ejemplo en la comunidad, la familia y en nuestra profesión.  Creamos ídolos, admirando a aquellos que vemos alcanzar “la cima”, y buscamos la manera de replicar sus pasos con la finalidad de estar ahí junto a ellos. Pero, ¿esto es lo que hace que una persona tenga valor?

Explorando más allá y observando el párrafo anterior, nos hacemos la pregunta de cuál será el criterio para darnos valor. ¿Será el dinero que tenemos? ¿La posición social? ¿La profesión? Al ver estas proposiciones, nuestra reacción más común es negar que esto es lo que usamos como medida y criterio para valorar a otros y a nosotros mismos. Pero si exploramos un poco más profundo, ¿cómo comparamos a un doctor con un mesero de cafetería? ¿Cómo vemos a uno y al otro? ¿Los valoramos igual? ¿A cuál vemos como superior?. Seguramente nos sorprenderemos de las respuestas si somos honestos con nosotros mismos.

La última pregunta tiene mucha relación con la forma como vemos los reveses que tenemos en la vida, y a aquellas personas que sufren una caída, o como dicen, un “revés de fortuna”. Es común escuchar que lo importante no es caer sino levantarnos. Pero ¿cómo vemos a alguien que lo ha perdido todo? ¿Cómo nos veríamos a nosotros mismos si llegamos a perderlo todo?

Las respuestas a estas preguntas son muy personales, pero encierran en sí una clave importante de cómo nos valoramos, a qué le damos importancia, y sobre todo, en qué se basa nuestra felicidad. Si bien estamos inclinados al reconocimiento y la admiración, podremos darnos cuenta que esto es sólo una necesidad y un deseo en lo más profundo de nuestro ser. Sin embargo, nuestro verdadero valor (y el del resto de los que viven en este planeta) no está basado en cosas pasajeras.

Explora y descubre cuál es tu valor como ser humano. Te sorprenderás que esta sencilla pregunta tenga una innumerable cantidad implicaciones en tu vida.  

 



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