Somos mujeres cíclicas

Somos mujeres cíclicas

Gracias a la danza de nuestras hormonas, las mujeres vivimos cada mes una serie de cambios que no solo influyen en nuestro sistema reproductor, sino también en los sistemas inmunológico, endocrino, nervioso, cardiovascular, en nuestro metabolismo… En fin, no solo nuestro cuerpo, sino nuestra mente y nuestras emociones bailan al ritmo de las hormonas.

El ciclo menstrual es un rasgo físico, emocional y espiritual exclusivo de las mujeres. Antiguamente era considerado sagrado.

No somos las mismas todos los días, y lo sabemos. Sin embargo, debido al ritmo acelerado que vivimos, porque nos desconectamos de nuestro cuerpo y de nuestra naturaleza femenina, y porque vivimos en una sociedad predominantemente masculina, con frecuencia nos olvidamos de esto y nos exigimos más de la cuenta cuando nuestro cuerpo y espíritu nos piden otra cosa.

Gracias al ciclo menstrual:

  • Limpiamos mensualmente nuestro cuerpo de toxinas.
  • Contamos con un termómetro de nuestra salud.
  • Somos fértiles, podemos dar a luz no solo a nuestros hijos, sino también a nuestros proyectos.

Aunque se dice que nuestro ciclo debe durar 28 días, un ciclo entre 21 y 35 días se considera normal. Si regularmente estamos fuera de estos rangos, es recomendable consultar con el médico.

El ciclo femenino inicia el primer día de la menstruación, y la ovulación ocurre aproximadamente a mitad de nuestro ciclo.

Todas podemos reconocer y valorar la riqueza de ser cíclicas, profundizando en nuestros momentos de inspiración, creación, expansión y reflexión.

La fase menstrual es un tiempo para:

Consentirnos, descansar, dormir, planificar, establecer intenciones, reflexionar, escribir, ingerir comidas y bebidas calientes, grasas saludables, alimentos antiinflamatorios como cúrcuma, jengibre, vegetales verdes.

La fase preovulatoria es propicia para:

Actuar con base en nuestras ideas, implementar proyectos, establecer metas, disfrutar de la naturaleza, hacer trabajo creativo, tomar decisiones, ingerir comidas ligeras y frescas, carbohidratos sanos como plátano, batata, yuca, papa.

Durante la ovulación nos favorece:

Hablar en público, realizar ejercicio intenso, asistir a eventos sociales, tener reuniones importantes, hacer el amor, consentir a otros, ingerir muchas frutas y vegetales, y agua suficiente.

Cuando entramos a la fase premenstrual es bueno:

Organizar, limpiar nuestra lista de pendientes, realizar ejercicios restaurativos, pasar más tiempo con nosotras mismas, meditar, consumir fibra y grasas saludables, evitar el azúcar y las harinas.

Cuando ya no menstruamos y entramos en menopausia, seguimos siendo cíclicas y alcanzamos nuestra fase de sabias, momento de ir más allá, profundizando y ayudando a otras mujeres a vivir ciclos más conscientes. Puedes igual llevar un registro de tu ciclicidad tomando como referencia el ciclo lunar, siendo tu primer día el día de luna nueva.

Hay algo increíble acerca de sintonizarnos con nuestro ciclo y honrar cada fase para tomar ventaja de cómo nos sentimos. Somos cuatro mujeres experimentando en un solo cuerpo. Sintonizar con nuestros ritmos naturales y con los ciclos de la luna y la tierra es una decisión de amor hacia nosotras mismas.

Y tú ¿has pensado cómo vives tu ciclo femenino?



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