Somos seres de costumbres

Somos seres de costumbres

“La costumbre es, en muchos casos, mala consejera. Hace que tomemos la injusticia por justicia y el error por la verdad”. Georg Ch. Lichtenberg

 

Hoy me detuve en un kiosco que vendía frutas para comprar, y el olor a aguas negras era realmente nauseabundo. Se lo comenté al vendedor y me dijo: “sí, es verdad, es esta alcantarilla que siempre huele así”. Él no se veía perturbado, pero yo estaba deseosa de comprar y pagar rápido para irme… Él estaba acostumbrado, pero yo no.

Muchas veces esas costumbres juegan un rol adaptativo en nuestras vidas. Menos mal que a él ya no le afectaba tanto, se había acostumbrado, porque de lo contrario no podría continuar vendiendo allí.

Ahora bien, no todas las costumbres son saludables. Muchas nos atrapan en nuestra zona de confort y no nos permiten ver más allá. Desde allí vemos personas que continúan con relaciones que no le satisfacen, con empleos que les resultan aburridos, con amistades manipuladoras, etc., por eso mismo, por costumbre.

Por eso reflexiono hoy sobre esto, ¿cuántas veces no pasamos horas y horas quejándonos de situaciones a las cuales nos hemos acostumbrado? Es inevitable recordar la conocida frase de Albert Einstein que dice: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo».

Si quieres cambiar y salir de estas costumbres, te recomiendo incorporar más flexibilidad en tu vida con pasos pequeños. Ya verás que con la constancia se transformarán en pasos agigantados, como por ejemplo, probar comidas diferentes, cambiar la ruta para ir a tu trabajo, iniciar una actividad nueva, escuchar una música diferente; en fin, pequeñas acciones que te vayan generando comodidad con el cambio.

La idea es recuperar esa magia de la niñez que permite contar con esa maravillosa capacidad de asombro, de ver situaciones, cosas y personas como lo que son, milagros de la vida y merecen nuestra sorpresa, desde la hoja de un árbol, la mirada de un ser que ames, un amanecer, todo cuenta.



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