Somos seres perfectos, entonces… ¿por qué enfermamos?

Somos seres perfectos, entonces... ¿por qué enfermamos?

Cuando el desánimo, el resentimiento, la frustración y la falta de amor por nosotros mismos aparecen en nuestra vida, también aparecen las enfermedades.

A veces tenemos problemas que no sabemos o no queremos resolver a nivel emocional, es entonces cuando van surgiendo dolencias. Al principio estas dolencias son leves, después (si no se resuelve el conflicto) se van convirtiendo en crónicas o, en el peor de los casos, mortales.

Lo primero y más importante es empezar un proceso de ACEPTACIÓN de nosotros y de nuestras circunstancias. La aceptación es una posición de entrega y confianza. Debemos reconciliarnos con nosotros mismos.

Este milagro se produce cuando estamos en conexión con el universo al cual pertenecemos y con nuestro yo interno. Ahí es cuando tiene lugar la apertura de nuestros centros de energía, con todo el poder de autocuración al que todos tenemos acceso.

Enfermamos porque perdemos esa conexión, nos desconectamos de la fuente que da la energía a todos los seres vivos, en donde se nos da todo lo que necesitamos.

Al actuar en contra de nuestros sentimientos, el cuerpo lo percibe como un ataque, cuando no atendemos a nuestras necesidades vitales también lo percibe como otro ataque. Y cuando nos llenamos de odio, resentimiento, duda y miedo nos hacemos continuos ataques, convirtiéndonos en enemigos de nosotros mismos.

Así, una y otra vez vamos recorriendo la vida, pero en esos estados el cuerpo enferma. La enfermedad es un aviso que nos da el cuerpo de que lo estamos maltratando.

Todas las enfermedades tienen su raíz en un problema emocional no resuelto.

La buena noticia es que podemos aprender a no enfermar y si ya estamos enfermos a curarnos a nosotros mismos. Todos tenemos la capacidad de contribuir a nuestra sanación.

Cambiando lo que pensamos cambiarán nuestros actos y cambiarán nuestros sentimientos actuales (que nos condujeron a la enfermedad).

Con sentimientos «puros» como el amor, tendremos más energía y menos toxicidad en nuestro cuerpo. Los pensamientos que nos perjudican son veneno para el cuerpo. Soltar nuestras acciones en manos de nuestro ser interno sin que intervenga la razón.

Lo «normal» es tener salud y no estar enfermos. Si no cambiamos mentalmente frente a una actitud que nos hace enfermar, ni el mejor médico o tratamiento del mundo nos podrá curar.

El resentimiento es una de las emociones que más enfermedades produce. Pero la densidad del resentimiento podemos cambiarla con el perdón a nosotros mismos y a los demás. El perdón beneficia al que lo da, no es para el que lo recibe ya que la carga emocional negativa la lleva el que no perdona.

El miedo ocasiona también enfermedad, porque es lo contrario al amor, es un cierre a la entrada de energía a nuestro ser interno, es oponernos a vivir, es cerrarnos a la experiencia que supone tener una vida sana y estar en paz.

El miedo es desconfianza y falta de fe en que merecemos lo mejor.

Si perdonamos y nos liberamos de los miedos, podremos curarnos. Somos seres perfectos, sólo tenemos que recordarlo.

Hagamos un esfuerzo: recuperemos toda la alegría y el amor que traíamos al nacer, en ese entonces nos sentíamos importantes, el centro del mundo.

Como los niños: pide lo que necesitas y expresa lo que sientes siempre.



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